martes, 21 de marzo de 2017

DESTIEMPOS

"I'm comin' back again
and I'm wearing a big smile to being"

Luis Humberto Navejas




Me entregué
a la noche y a sus anaqueles
de torpes vicios ensordecedores.
No quise escuchar nada,
no quise vendarme el corazón a solas.

Salí a la calle
y me entregué al ginebra.
Bebí todo lo que se me puso enfrente
y salí a bailar silencios en la hora pico.
Me sentí burlado y solo. Encendí un tabaco.


Así que regresé a menguar recuerdos
sobre la densa fogata de la madrugada.
Me indigné en acariciar fonemas y jadeos
que incómodamente se desvanecían
como rocas turbias en el mar más calmo.

Ardí en llamas.
Me hundí en liturgias químicas.
No quise despertar del abandono.
Quise dormir todo el día
y olvidarme de la luz brillante de los despertares.

Incendié a quemarropa los maremotos de la librera.
Descendí a los infiernos más trémulos del güisqui.
Me sedé sobre muslos jóvenes tatuados
para producir oscuridad como si fuera una gaviota negra.
Me olvidé hasta de comer y de mi rostro. Resurgí un lunes.

Desperté hinchado en rabias y rencores.

Luego de unos días todo fue silencio.

Releí el I-Ching y pensé en Houellebecq.


Así, el francés, me puso a pensar en los destiempos de la vida.


Asimilé todo como un regalo hundido en un agujero negro.

Todo fue luz y retruécanos y canciones de Prodan y Moura.

Solté los fantasmas, y de repente, despiadadas:

Brotaron unas sonrisas con la luz del sol.