miércoles, 22 de julio de 2015

LA CIUDAD TRISTE desde un piso quince

me puse
a fumar
al llegar a casa
y después de fumar
me puse a ver la ciudad
desde el quinceavo piso
donde escribo esta bienvenida
a la felicidad que también es triste
hoy salí a comer pizza
a tomar vino
a desparramar
un vaho dormido
que anuncia mi tristeza
en una mesa para dos
y con vista
a centros comerciales
que desploman los sueños
en tarjetas plásticas
y deudas con tamaño
al epicentro mismo
de todas sus tristezas
anoche un amigo
me decía por teléfono
que la felicidad sí existe
yo le insistía
que no
mientras pensaba en teillier y en góngora
al mismo tiempo
que los algoritmos del azar
me hacían ver como un tonto
porque la felicidad es una quimera
un olorcito a algo querido
un temblorcito rico
que se siente en alguna parte
cuando vemos que amigos escritores ganan un concurso literario
cuando escuchamos una canción de pulp que tanto nos conmueve
cuando respiramos el aire y sentimos la brisa del poema
por eso no pude evitar pensar
en que los árboles
son felices
en que las estrellas
son felices
por eso no pude evitar pensar
que cuando callamos
algunas cosas somos felices
por eso este poema
calla todo lo que digo
y al mismo tiempo
está inconcluso y dice todo
lo que el silencio aflora
en un minuto de estruendo iracundo
por eso
cuando miro
la ciudad triste
con sus luces tristes
y sus automovilistas tristes
desde este quinceavo piso
no puedo sentir
más que felicidad
por estar vivo
y eso ya es algo.

lunes, 13 de julio de 2015

POEMA #24 de un viaje por albergues

siento un picor
debajo del brazo
no sé muy bien dónde
a veces pienso
que es una estrella
atorada
a medio pesimismo
y en jaquemate
sobre un pulsar
de excesos
onomatopéyicos

tibios flagelos extenuantes
gemidos masturbatorios
de fábulas biconvexas
otras veces pienso
que es porque
llevo días
permutando
cansancios
símbolos
duchas
raíces
poros
agripados
jabones que buscan
la piel adolescente
de un verano lejano

esta
noche
sentado
en esta cama ajena
de esas camas frías
que sólo los hoteles de paso
te reciben con sus ácaros y sus pulgas
pensaré
que nada está perdido
que escribir con la mirada en blanco
es porque un destello de luz infinita
habita en todo lo que vemos
y que mañana
cuando pague
cuarto en otro albergue
o en este recinto de ronchas y fantasmas
algo de esta fría y trémula habitación
se habrá ido conmigo
por siempre
y no podré
hacer
nada
porque
todo está dicho hecho y viceversa
hasta nuevo aviso
o nuevo fulgor
de estrellas
aglomerándose.

sábado, 4 de julio de 2015

AMÉRICA amontonada en una libreta verde con vista al pacífico


Incluido en el libro AMÉRICA, con la participación de más de veinte poetas latinoamericanos y presentado hace unos meses en el International Studio & Curatorial Program de Nueva York.



América, esta tarde vi llover anemias sobre tus calles agrietadas.

La lluvia hacía un eco impostergable. Todo era gris. Presagio triste.

Unos chicos gemían holocaustos.
Unas madres alborotaban sus desdichas.
Todo era sombra, rabia, extracto de una pesadilla.

No quise estar en tu ciudad y me escapé al mar
a ver la risa dormida de unas golondrinas púrpura.

Mientras sumergía mis galaxias
en la profundidad grisácea de las tibias olas, pensé:

no es tarde, América,
no es tarde para que salgas a pasear con tu alfabeto
de rimas y pancartas. El futuro es esta pecera abierta,
este condominio sin garita, esta dulce trinchera de fonemas.

No lo olvides.
No desagües tus olvidos en la borrachera.
Todo ha sido un desvarío de quinientos años
y un mal viaje de peyote encriptado con silencios.

La noche no es más que una muñeca dulce
moviendo los brazos al unísono del viento.

Vamos, América, no llores.
Si dije muñeca es porque tú lo eres
aunque estés sumergida en este antiguo coma eléctrico.

Todos te están viendo dormir y vinieron a saludarte.

No temas, América,
cuando despiertes
todo habrá sido un mal recuerdo
y la fiesta tendrá todas las canciones de todos los siglos.

Será un himno de colmenas sollozándote sobre la espalda.

Una canción se escucha al fondo del pasillo.

Es una cumbia volátil, un calipso vagabundo.

Salgo a la ventana, enciendo un cigarro y pienso en mi madre.

Mi madre está lejos,
yo estoy lejos,
todos están lejos.

Una ventisca de rabia me golpea el rostro.

Extraño a mi madre,
tú eres mi madre,
todos son
mi madre.

América, no mueras.

O si mueres, transfórmate en todo lo que quiero:
un abrazo de gente querida, un sueño, una profecía.

América, es en serio. No mueras.

Mi poema se está escribiendo para despertarte.

Tu vejez es una cordillera hirviendo en fiebre
y hoy estoy con ganas de recorrerte,
de verte, de tenerte enfrente
mientras fumamos cien cigarros
y bebemos del güisqui más pletórico del universo. 


América,
estoy pensando en irme al mar contigo.
Manejo a ochenta por hora y sonrío.
Tengo las manos en el volante,
una resaca más que milenariam
una chica en bikini al lado
y algunos versos
esperanzadores
con tu nombre.

martes, 16 de junio de 2015

en bloomsday todas las chiquillas gritan su nombre

leo
es papá
de dos hijos
una se llama beatriz
el otro ernesto
todos los días
se despierta
a las siete
y muerde
el polvo
de la desdicha
con el martilleo
del despertador
que gime como gato
arañando el violín
más áspero
de la hora pico
en una vida
interrumpida
de libros y mujeres
rondando
en su cabeza
bajo la ducha
pasa minutos
masturbando
las ansias
imaginando
los logros
que pudo
haber
tenido
de no
haber
embarazado a jimena

los huevos se le hinchan de sangre
y la boca empieza a salivar burbujas espesas
y la rabia se le sube como trueno a la cabeza
luego ordena papeles
se mentaliza fielmente
y al rato se calma
con la voz dulce
de la pequeña beatriz
al otro lado
del pequeño
apartamento
todo es vendaval
de símbolos y fortunas
que lo traen de vuelta al presente
de huevos revueltos
cereal
y leche
a la hora de irse
al trabajo
a la mierda
y a dejar a
los niños
al mismo
tiempo
que besa a jimena
con el amor
en automático
conduce al cole
donde deja
a los peques
con una sonrisa
errónea
fulminante
y vaciada de entusiasmo

todo es un paisaje frío
parecido al dublín
de joyce
de junio
dieciséis
un invernadero
de arrumacos
un hervidero
de pesimismos
un horno apagado
y con platos sucios
cuando llega
al trabajo
y saluda a mayra
su eterna minifalda
en secretaria
que le devuelve
el saludo
con el calzoncito
tropical
nuboso
a la mitad
de las piernas

y
así
pasa
el día leo
rumiando
recuerdos
y firmando
documentos
que le recuerdan
a borgesábato
y cortázar
con su diadema
juvenil llena de gûaro
y mujeres
chiquillas
que gritan su nombre
en lo espeso de la noche
donde las carcajadas
y los retruécanos azules
son ahora una cicatriz
de lo que pudo
ser una fiesta
un bloomsday
en un lejano
país
con
vista al desarrollo
mientras su mujer
duerme
y él se acaricia
tierna y suavemente
el vello negro
de la pija.

domingo, 14 de junio de 2015

una vez crucé sayaxché era de noche y habían cien luciérnagas con forma de meteoritos salvajes...

sayaxché la muerte
sayaxché las palmas
sayaxché las glándulas
dormidas
como peces
cabizbajos
de colores
cuesta
abajo
en espiral
funesta
el xibalbá
las manos
vicios torpes
la ansiedad
los pesticidas
todo huele a queroseno
a limbo ardiendo en rabia
las miradas se encuentran
en la carretera oscura
detrás de las amígdalas
que arden
como ronchas
milimétricas
de verde y mugre
una vez
crucé
sayaxché
era de noche
y habían
cien luciérnagas
con forma
de meteoritos salvajes
flotando sobre mi cabeza
un guía de turismo
me llevó a conocer
el último rincón
de su pureza
caminé por ceibal
dormí bajo un árbol
me hice un pan
con jamón, sueño y alegría
vi monos
guacamayas
y pájaros que nunca
había visto
crucé la pasión
en unas tablas
maltrechas
hablé con gente rara
me ofrecieron coca
escribí unos poemas
escondido y tatuado
entre una carpa azul
con vista
al infinito
fumé cigarros
una y otra vez
y las colillas
me las tragué
como botellas
de vino y vodka
sayaxché los litros
de baba trémula
de dioses afeitados
de abismos suculentos
y mantras frígidos
que lloran
todas las escamas
de nuestra conciencia
inexperta
que gime
convulsa
solloza pretérita
de selvas y rencores
tristes revoluciones
desde el corazón del sueño
donde estamos presos
somos culpables
por tanta indiferencia
sayaxché las grietas
sayaxché los niños
sayaxché la rabia
los frágiles huesos
que se rompen
como promesas
en la tibia lejanía
del silencio.

miércoles, 3 de junio de 2015

LA LLUVIA y la vecina

afuera llueve
y los vecinos
cogen
como
conejos
en el cuarto de al lado
la cabecera gime
el colchón gime
el depilado brasileño
se llena de líquidos
convulsos
retóricos
viscosos
y la mami
le dice papi
al hombre
que aprieta
las nalgas
para no
correrse
tan rápido
todo pasa
en un abrir
y cerrar de tabs
veo facebook
al mismo tiempo
que escribo
un artículo
y luego otro
y luego otro
tengo pendientes
algunos otros
las letras
bailan
sollozan
tertulian
en la pantalla
con canciones
de jon hopkins
y greg haines
al fin se corre
el vecino
la vecina
grita fingiendo
para que yo
la escuche
porque sabe
que yo los escucho
cuando catapultan
los cuerpos
los poros
y los orgasmos
fallidos
húmedos
como la lluvia
de afuera
y mi erección
enormedura
de imaginar
la risacadera
postcoitum
de la vecina
que es coqueta
y mañana
me dirá
buenosdíasjoven
en el ascensor
con su minifalda rosa
y sus tacones rosa
y su bolsita de cuerina
para ir al trabajo
mientras
la lluvia
moja
plantitas
flores
calles
y los
semáforos
parezcan
sucumbir
en la hora pico

domingo, 17 de mayo de 2015

MELENA CASTA

me puse a borrar
tu nombre
en la noche
más lenta
donde
los dedos
mienten
teclean
soledades tercas
que resultan tibiezas
impostergables
manchadas de tinto
y doblegadas
en tristeza
oblicua
me puse
a manchar
tu nombre
en garabatos tintos
de anhelo
sueño
y rabia
me puse
a dibujar
tu nombre
a concebirlo
en la penumbra
de todos
los excesos
a recortarlo
de todas
las puntas
donde la aurora
deja su vaho
de invierno
me puse
a colorear
las letras
que dibujan
tu cuerpo
a respirar
la melena casta
que tibiamente
te anochece
a imaginar
la rápida risa
que te nutre
entre paredes
con vista al vicio
y latas de cerveza
entre sábanas raídas
y olas de mar
con olor a olvido
desintengrándose
desde su epicentro.