miércoles, 19 de abril de 2017

ABRIL y sus poemas rápidos de cuaderno


*
Vivir ha sido
una improvisación
con música de fondo,
oídos tibios
escuchando
a eterna sinfonía
del devenir inquieto

del absurdo
pero ha sido

un suceso
una pequeña gloria

que nos mantiene vivos.




*
Fumo cigarros
así como veo
aviones
ir y venir
cuestarriba la vida
este costal de huesos

que son eternidad
como un poema
de Huidobro,
magia viva,
sueño aliento

donde los cigarros
mueren
como días tercos.




*
Vamos,
entrá en mi cabeza,
atrevéte a desarmar
mi cuenca abierta
y galaxia en espera

de ruidos
y silencios,
toda grieta,

que es solo de guitarra
que abre a otras puertas

donde nos encontraremos.




*
Escribo pirámides
que son estrellas
diminutas
para otros,
mi camino
es noche lenta

y devenir
de solo sorpresas,

calles que se encuentran
y esquinas que se doblan

como servilletas
de una cafetería abierta

donde estoy
hablándome
a mí mismo.




*
Veinte años
de escribir
es verse

frente al espejo
sin parpadear la resaca
de los mortales con sus horas,

es ver
la risa
que arde

mientras lloran los olvidos

es todo
y nada,
solo son cosas que se dicen.




*
Bebo cerveza
en las mismas cantidades
que una ola revienta
sobre la costa arena
de lo inevitable,

es más,
ahora que me lees
bebo algo
que podría ser tu sangre
oscura
y fría,

tu saliva nueva de esta noche
que me reinventa.




*
Ejercitar las piernas
corriendo tras
tus piernas largas,
tras tus despedidas,

ejercitar la lengua
entre tus piernas
jugando con tus labios

versando lunas
en el viento gélido
de lo que se dice,

gimiendo inviernos
que mis piernas
no alcanzan

a alcanzar todo tu silencio.

domingo, 9 de abril de 2017

XELA y ALASKA 166

En un mundo paralelo, tengo una resaca horrible después de haber tomado hasta la última gota de Cabro en el bajo mundo de las rocolas quetzaltecas. Me duele la cabeza y el cuerpo, pero estoy caminando feliz y sonriente por las hermosas calles del centro de Xela, luego de desayunar unos huevitos revueltos con mucho picante, tostadas con mermelada de piña, jugo de naranja recién hecho y creo que dos litros de agua en medio minuto.

Lo bueno, es que estoy a punto de verme con mis amigos chivos que también están de resaca o con una amiga que me quitará la goma con sus risas, su cadera y sus historias chistosas. La mañana se pasará rápido al igual que la resaca. A eso de las once ya estará disuelta y me daré una vuelta por el parque y compraré unos churros, y tal vez un paquete de cigarros. Me sentaré en alguna banca y fumaré un cigarro, si es que los compro, al mismo tiempo que suenan algunos cuetes. No sé por qué, pero siempre que estoy en el kiosko del parque suena un cueterío espantoso. Yo supongo que es una especie de alucinación por la "siempre borrachera de anoche". La verdad, es que le tengo afecto a este parque. Mucho afecto. Sobre todo por los instantes que viví intensamente. Tanta poesía, tanta música, tanto afecto. Una vez, leímos en voz alta -junto a Emejota y Jotape- "los perros románticos" de Roberto Bolaño empinándonos una botella de vino. Eran las dos de la mañana y podría jurar que fue una de las madrugadas más hermosas de mi vida. Nunca la olvido.

Así que este parque guarda historias. Muchas historias. Por eso ya despabilado de su éter constante y divino, me iré a bailar con la música del Festival La Chusmita que pinta una cosa chula. Este año hay bandas interesantes: Kontrabando, Hot Sugar Mama, Tijuana Love, Soapboax, por citar algunas. Ahí estaré sonriendo con amigos hasta el último rincón del atardecer y, por la noche, ya cansado del baile y la modorra iré a darme un baño rápido al hotel para salir rumbo a Trigales. Este barrio no está tan lejos del hotel. La verdad, es que todo está cerca. Pero a mí me gusta mucho quedarme en este hotel porque está a la vuelta del parque. Así todo lo recorro a pie porque no me gusta salir del centro en carro. El hotel tiene parqueo y me ubico fácilmente. No me pierdo. Pero a donde voy esta noche sí necesito el carro aunque nunca me pierdo. Conozco muy bien el camino. Es como regresar a casa luego de un día abatido y cansado.

Así que ya listo para salir de nuevo, saco el Fiat del parqueo y manejo en silencio. No es tarde pero voy nervioso, regularmente siempre llego tarde pero esta vez voy más nervioso que de costumbre. Voy a cenar a la casa de una pareja de amigos que siento como familia. De alguna manera extraña son mi familia, siempre serán mi familia. Beberemos vino, recordaremos veranos pasados, platicaremos de música, bebidas y haremos planes para vernos a fin de año. No sabemos si se harán realidad los planes, pero es bonito estar en sintonía y desear profundamente que pasen. En fin, la noche va amena y suculenta, pero salgo mañana salgo temprano rumbo a Guate y no quiero manejar de goma. Así que les doy las gracias por la noche linda y me levanto del sofá, no sin antes un sorbo de Zacapa.

Ya en la puerta nos despediremos con los ojos llorosos por tanta emoción y, les contaré muy emocionado que anoche, en un mundo paralelo y sentado en el comedor de mi piso quince en Ciudad de Guatemala, por fin terminé de escribir mi libro Alaska 166. Pero que a pesar de la emoción, no los podré ir a visitar ni cenar tan rico como la pasamos esta noche, ni tampoco podremos beber harto vino como bebimos o que tampoco podré escuchar la música de La Chusmita. Y que tristemente, no podré sentarme en el parque a fumar un cigarro con el cúmulo de recuerdos, ni verme con mi amiga de las risas eternas, ni mucho menos quitarme la resaca que me puse anoche mientras imaginaba que cantaba y cantaba canciones de El Buki o José José con mis amigos quetzaltecos en una rocola de mala muerte.

Y eso, porque nunca llegué a Xela. Como en mi libro, el que terminé anoche.

miércoles, 5 de abril de 2017

HOY es noche y hace frío


A man could lose his identity fucking around too much”.
Charles Bukowski




Tuve mujeres,
anhelos de futuro,
deseos frustrados,
cambio de planes
y escritos muy malos sobre la ternura
que hice con la voracidad y veracidad
de quien lo tuvo todo y sonríe al viento.

Tuve nubes, cielos falsos, luces neón,
mandalas que se estrechaban al vacío
de las ganas y las ansiedades.
Tuve promesas que pensé
germinarían en el corazón más cauteloso.
Tuve símbolos en los poros
y rabia por salir huyendo del país de sus piernas, rápidamente.


Tuve madrugadas duras
y otras más dulces que un algodón de azúcar
a las que agradezco haber tenido Vodka o Gin
para dejar sumergir sueños tibios en su alivio.
Tuve noches cubiertas de alucinación o universo
y caminatas oscuras por calles
que preferí olvidar hace mucho tiempo.


Tuve eso y mucho más.
Tibias colmenas de deseo en la trompa abierta,
burbujas de miedo y mediocres ajetreos sin culpa.
Tuve glorias infinitas
que brillaron más que el sol de aquel eclipse del 91.
Tuve quietud de árboles, murmullo de orgasmos
y plenitud con claros de luna brutalmente espléndidos.


Tuve sonatas exquisitas de Bach
y canciones de Spinetta que duraron mil años.
Tuve manzanas y manjares,
bebidas que iban y venían
con la eternidad de una galaxia
o lo que dura una sonrisa fugaz
a media noche bajo el insoportable calor del trópico.

Tuve momentos de dormir
y días plácidos para desvestir jovencitas.
También tuve llanto y alquitrán maremoto en los dedos.
Tuve un iceberg que se derritió como polo abierto
cuando menos lo esperaba y gimió con su abrupto deshielo.
Parió felicidades y sonrisas. Las sentí de sorpresa. Todo fue ganancia.


Tuve mujeres,
muchas mujeres y amigas de paso que paseaban sobre mi pálido pecho.
Todas fueron elementales como poemas abiertos y canciones perfectas,
vendaval de explosiones
que se hicieron recuerdo.
Tuve tanto y todo lo perdí ingratamente.
Pero perder siempre significó ganar cuesta arriba.


Tuve mujeres,
así como tú tuviste hombres.
Huracán de cuerpos y músculos fornidos
dispuestos a regalarte un tierno abrazo
a la hora en la que todo
parecía desvanecerse
como un tren descarrilado y miope.


Por eso hoy,
que estás aquí,
déjame decirte tres cosas:


Voy a susurrarte al oído un poema de Pizarnik.

Quiero que me cantes una cursi de Shakira y que bailemos un reguetón lento.


Vamos.
Incendia mi abrazo
y despertemos hasta que todo el vacío se disuelva.


miércoles, 22 de marzo de 2017

FLORIFUNDIAS en los cuerpos



La indiferencia
se acostumbra a estar sola,
a no hacerse falsas ilusiones.

Todo parece ser lo mismo
pero con destellos de distinta furia,
ternura y picor en la punta de los dedos.

"Todo es pasajero". "Nada es para siempre".
"Esto fuimos hoy, mañana seremos azar de otras calles".
Otras latitudes que extrañen y otros ojos que se enfunden al olvido.


Así que no pretendas, no finjas.
Bésame en la boca y no te ofendas
sí digo que quiero recorrer tu geografía.


Estalactitas de deseo se nos funden dentro.
Las miradas se enroscan con cada sorbo de cerveza.
Las pituitarias nos descifran en su nicotina nocturna.


Así que vamos
a descuartizar los esqueletos de la miseria.
Rompamos de una vez la plétora que nos ha hundido.

El naufragio es suculento.
Espina dorsal de galaxias y nervios palpando lo cierto.

Tibio bacanal de estrellas,
que estallan como florifundias tibias en los cuerpos.

Susurros tibios de un lumínico universo.
Verdades honestas y huracanes sabios a esta altura de la vida. 


Que es ahora,
porque mañana no tendremos más cuentagotas.

martes, 21 de marzo de 2017

DESTIEMPOS

"I'm comin' back again
and I'm wearing a big smile to being"

Luis Humberto Navejas




Me entregué
a la noche y a sus anaqueles
de torpes vicios ensordecedores.
No quise escuchar nada,
no quise vendarme el corazón a solas.

Salí a la calle
y me entregué al ginebra.
Bebí todo lo que se me puso enfrente
y salí a bailar silencios en la hora pico.
Me sentí burlado y solo. Encendí un tabaco.


Así que regresé a menguar recuerdos
sobre la densa fogata de la madrugada.
Me indigné en acariciar fonemas y jadeos
que incómodamente se desvanecían
como rocas turbias en el mar más calmo.

Ardí en llamas.
Me hundí en liturgias químicas.
No quise despertar del abandono.
Quise dormir todo el día
y olvidarme de la luz brillante de los despertares.

Incendié a quemarropa los maremotos de la librera.
Descendí a los infiernos más trémulos del güisqui.
Me sedé sobre muslos jóvenes tatuados
para producir oscuridad como si fuera una gaviota negra.
Me olvidé hasta de comer y de mi rostro. Resurgí un lunes.

Desperté hinchado en rabias y rencores.

Luego de unos días todo fue silencio.

Releí el I-Ching y pensé en Houellebecq.


Así, el francés, me puso a pensar en los destiempos de la vida.


Asimilé todo como un regalo hundido en un agujero negro.

Todo fue luz y retruécanos y canciones de Prodan y Moura.

Solté los fantasmas, y de repente, despiadadas:

Brotaron unas sonrisas con la luz del sol.


lunes, 19 de diciembre de 2016

VIAJE al centro del corazón

"Quiero un fin de semana en el cielo,
desvelarme bailando contigo".

León Larregui




Imaginá una ciudad,
ponéla a girar como un recuerdo.
Abrí una botella de ginebra
y pensá en los rincones
de esa ciudad
que ahora
es un espasmo de melancolía
con violines y la voz de Mabe Fratti,
tu amiga, la cantante de aquella banda
que tanto te gusta.

Ya que imaginaste la ciudad
y ahora gira como trompo violento
en tu cabeza,
detenéte un momento
en sus árboles,
en sus calles,
en su gente diaria.
Recorrélas a prisa.
Mirá cada uno de sus gestos
como un tren volátil
viajando en años luz
por un sendero cósmico
en un viaje al centro del corazón.

Ya que has recorrido
esa ciudad y sus calles,
armáte en valentía
y despedíla lento.
No para olvidarla
sino pa' hacerla tuya
en los rincones más austeros
de toda tu memoria.
Guardáte los momentos.
Respirá profundo
y borrá todito lo que ves,
que no quede rastro alguno
de eso que sentiste
de eso que temés.

Así, poco a poco,
te vas llenando de aire
en los pulmones
y de saliva nueva en la boca.

Entonces, abrí los labios.
Agitá los brazos y calentá la garganta.

Decíle a esa luz
de risas, miedos y caderas
que lo que querés
es abrazarla y besarla
y cuidarla y protegerla
del pasmo de los esqueletos.

Los esqueletos que mañana seremos.

Que los miedos
solo se quitan:
Soltándolos hacia dentro.

Como en un viaje al centro del corazón.


lunes, 12 de diciembre de 2016

FLASHBACK tropical

te desvestí
en la cocina
cerraste
las cortinas
y abriste
la frontera
un jardín denso
el mapa tibio
de tus piernas
y tu risa maremoto
crepúsculo incierto
hasta tu médula lunar se alivianó

me miraste a los ojos
me palpaste los poemas
me apaciguaste las costras

estuvimos un hora
entre jadeos y fonemas
viaje por el universo
desde una nave-silla
fuimos plenilunio
licor espeso
que acalambra
el tiempo
y el espacio
big bang sensorial
que explota incadescente
una nebulosa tecnicolor
de dedos
de uñas decibeles
apretaron los tendones
poros
hielos
mieles
se agitaron al letargo del ginebra

los ojos
ventanas catatónicas
se cerraron como discoteca en lunes

un delirio de noche
dos cuerpos al unísono
ternura que estremece

así
te vi bailando
muy cerquita de mi ingle
juntando vértigos y besos
en la esquina del deseo
fuimos uno
enroscados
en el templo
del presente
excesos nocturnos
nos hicieron temblar
los labios
las piernas
yo podría jurar
que esa noche

bailamos
bossa nova
hasta el amanecer