domingo, 22 de mayo de 2016

TAME IMPALA pa empezar la semana

«So let it happen, let it happen».
Tame Impala




deambulo solitario
con mi celular a medialuz
entre fotos del instagram
y otras largas temporadas
de ver quienes me dieron
like en cualquiera de mis redes

me entretengo
me divierto
me excito
me alejo
de todo
ya no
digo
no
al
momento
en el que estoy dando múltiples likes y
chateando con mujeres que no conozco
ni conoceré nunca
pero fantaseamos
nos palpamos
nos sentimos
solos
nada
nada
es más delicioso que jugar
ya lo dijo charly garcía en una rola linda
en la que maría tocaba la guitarra y todo
eran nubes esparcidas de verano
como una rola de tame impala
en la que viajo y redescubro
la sicodelia
la sinceridad
el ruido poético
que enciende la chispa de los años
el tiempo apretado
y estrujado en veinte pedales
delirantes y ful loquera


hoy todo acá es lluvia
y deterioro en la calle
tame impala
me da esperanza alucinada
de que todo más cerca de los oídos es más denso

denso led zeppelin
denso franz zappa
denso pink floyd con alan parsons
pero también estos chavos australianos
que condensan el verso
y las armonías
hasta voltearlo
todo
todo
puede ser diferente
después de escucharlos
hasta el cansancio como lo he hecho
desde hace más de un año
silenciosamente
académicamente
rola por rola
sombra tras
luz que anochece

mejor voy a dormir
es domingo
y quisiera soñar todo esto que trato
trato de escribir a cuentagotas infinito
no lo alcanzo a descifrar
es absoluto
absoluto lindo:

estridencias
repeticiones
fonemas apretados
morfemas lúcidos
que son un viaje
en lisérgico
pero sin lisérgico
es domingo
mañana
es lunes


buenas noches
ya me duermo
ya caigo en la retórica
de estos compadritos duendes

mañana empezaré la semana
con kevin parker
gritando auxilio
como yo lo pediré
en los sueños rotos y disléxicos
que me esperan

bajo mi edredón rojo.

jueves, 19 de mayo de 2016

LATAS DE CERVEZA

«Estamos aquí para tomar cerveza.
Estamos aquí para matar la guerra.
Estamos aquí para reírnos del destino
y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos
».


Charles Bukowski






A veces me gana la ansiedad
y me fumo una cajetilla
en una sola noche.

Una sola cosa es verdad,
a nadie le gusta mostrar sus ruidos.
Mostrar los ruidos es mostrar la rabia.


Mi rabia es fuego que apago
con latas de cerveza bien fría
y canciones que repito como mantras propios.

Lo escribo de esta manera
porque la anadiplosis es una palabra chistosa
que usé como fórmula para escribir un libro.

El libro hablaba de madrugadas,
drogas plásticas, sexo y música electrónica
que sólo escuchaba después de la noche.


Anoche llovió granizo y salimos a comer pizza con Emma.
Tomamos cerveza artesanal
mientras el mundo se diluía.

Se diluyen los días
el miedo y la apatía.
Eso sentí anoche y fue una certeza.


Hoy tengo la cabeza en la certeza
de que mientras escribo estos garabatos
alguien me lee y eso es un regalo.


Un regalo para protegerlos a todos de mi rabia
que puede ser misteriosa, agridulce y destructora.

Porque destrozaría todo el amor,
y el amor es algo lindo que aún nos mantiene vivos.


Por eso escribo,
porque el amor me conecta con lo poco y lo mucho que me rodea.

Aún,
después de este caos que es vivir insistentemente a contratiempo.

viernes, 13 de mayo de 2016

TRES POEMAS de un viernes cualquiera (con música)

1.

Me encierro en The National.
La madrugada podría ser lenta.
La madrugada es una estrella purpúrea,
un almacén de imágenes viejitas que se condensan.

Escribo para amortiguar el descenso y no por otra cosa.
Si no lo hago se me escapa de las manos algo: Mi vida,
los restos de algo que es mi vida.


Me encierro,
como todo el mundo se encierra en algo:
un trabajo, un matrimonio, una carrera universitaria, una tregua.


Ya ves.
No somos tan distintos.




2.

De nada me servirá escuchar y escuchar The Vaccines esta noche.

Hoy soy soy sólo sombras como cuento de Carver
ensimismado en el abismo
y con el corazón cerrado de optimismo.

¿Te gustaría ir a comer unos tacos más tarde?
¿Tal vez más tarde?

Mierda,
ya estoy hablando solo otra vez
y pretendiendo que vos, que leés,
me estás leyendo.



3.

Decir olvido
es recordar que existe.

Decir palabra
es asesinar al poema.

Debemos olvidar que la poesía existe.
Ella respira por sí sola sin que la nombremos.

Es como una tonadita de Bauhaus
que lo inundó todo de ternura negra sin saberlo.

martes, 3 de mayo de 2016

TRABAJO

Celebrá tu trabajo
Abandonálo cuando sea necesario
para largarte lejos
a ver caderas extranjeras
que susurren poemas de madrugada
y bailen Manu Chao
como si fuera la última noche de este mundo

Dale gracias a eso que hacés bien
y dale gracias a tu jefe
para luego respirar profundo
Honesto
Calmo de ansiedades

Celebrá tu rutina
Celebráte a vos mismo
y andáte a San Lucas
Atitlán o Sipacate
o Tailandia o Tamarindo
a ver ese atardecer
que querés ver
desde hace rato
que no ves al cielo
por un encierro de
placeres y píxeles y treguas
amontonadas como sueños

Andáte lejos
bien lejos
Puede ser cualquier lugar
No importa

Puede ser la ventana de tu casa
sólo hacélo despierto y mirá bien
Allá lejitos está tu corazón
que se congeló hace tiempo

Solo mirá el atardecer
y sentí como los rayos
del sol te abrazan
y le dan calor a tus polos opuestos

Olvidáte de eso que duele
Que chinga tu vida y
te hace retroceder en fracasos

Dimití de pensamientos malos
extraños
llenos de prejucio y pasado
Olvidáte de todo
lo que tenga que ver
con insolaciones del corazón
con verborreas estúpidamente tontas
con malas decisiones hechas presagio

Bebé cerveza y mojitos y tomáte unas vacaciones
Bebé toda la cerveza que sintás que sea necesaria

Tomáte el tiempo que sintás que sea el preciso
Tomáte las vacaciones y el silencio que merezcás
por haber volteado al tiempo de la solapa
o por haber levantado la falda de tu jefa en hora pico

No te detengás
Andáte lejos y olvidáte de tu bicicleta
la tarjeta de crédito la podés pagar después
Las deudas siempre nos acortan la vida pero se agradecen

Andáte lejos y bailá música del lugar
Conocéla
Abrazála
Abrazálo todo


Tus vacaciones bien pueden durar diez años o veinte días
No importa
Nada importa
Todo es una pecera de sueños rotos y "hubieras"
Los hubieras no existen
recordálo en tu viaje hacia vos mismo


Vos celebrá tu trabajo
y hacé lo que querrás
con tu tiempo malgastado

Hacéte grande
Rompé el hielo de tu mirada perdida
Disfrutá que tenés suelo a donde regresar
un techo donde caer muerto de cansancio
mientras bailás sonatas miopes que a nadie
en verdad le interesan
Porque estás lejos muy lejos
y cualquier poema de Baudelaire
puede ser hoguera en la espalda
de esa nena extranjera
con la que bailás a destiempo
y sabés
que aunque nunca aprendiste a bailar
podés tener los pasos de baile más tremendos

Olvidáte de todo
Llevátela al cuarto del hotel
y susurrále esas canciones de Cerati
que siempre quisiste susurrarle a alguien


Al día siguiente hacé un altar
Un altar de piedrecitas y conchas en su nombre
Y volvé al pensamiento de que tenés un trabajo
Un trabajo donde te quieren bien
y vos hacés todo lo que podés
para que la empresa brille


Brillá
una vez más
y recordá que todos somos agua
origen / selva / cebada / corazones rotos

Después de viajar por horas en tu avión
de eterna vuelta a casa
hacéle huevos a la onda de volver
a tu país dolido
animalito triste
tortugita sin agua
pajarito con harto cielo
pero comprado por los empresarios que lo tienen todo

No tienen nada
Vos tenés todo
Recordálo bien: TODO


Vos tenés un trabajo
y un equipo de gente
que hace las cosas
no las sueña
Tenés un escritorio
donde hacés locuras y tibiezas
donde la vida parece detenerse
porque estás cambiando algo de historia
Estás siendo honesto / real / clarividente


Agradecé a tu trabajo

Luego podés mandar al resto del mundo a la mierda

Porque se lo merecen
Porque no van a ninguna parte

Y vos
con tu trabajo
sabés que vas
directo a un alumbramiento
al menos de sombras personales


Por eso trabajá duro y con ganas


Luego en algún tiempo vendrán
otras ansiadas y queridas vacaciones

viernes, 29 de abril de 2016

ZONA10 NEL, mejor Z9

"Explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome".

Alejandra Pizarnik




Me enrosco
en el día a día
escucho Foals
The National.
Me pongo a pensar
dónde estarás ahora
justo en el momento
en el que enciendo un cigarro
y me voy del lugar
al que íbamos
dos veces
por semana.

Agarro la bici
y me largo lejos.


Me enrosco.
No te miento.
Me encierro
en mis libros y
le pregunto a cuates
si estás en Barcelona
Berlín, Xela o a dos kilómetros
de mi casa tomando tragos
dos por uno
de esos que
nos daba aquél
nuestro amigo
que le gustaba
Charly García
y tenía un bar
donde banqueatábamos
con El General de fondo
mientras tu amiga bailaba
con sus tacones pardos
y la rutina parecía
no tener geografías
ni cansancio nocturno
a media semana de junio.


Te pensé y te extrañé.
No te voy a dar pajas.


Creo que enroscarse
y olvidarse de todo
es una manera de ser honesto
sin poéticas ni narrativas
que disuelven lo que es real
entre tanto absurdo y fantasía.

Hoy te extrañé demasiado,
pero no diré más sobre eso.
Lo podría seguir diciendo
con Jammie XX de fondo
pero no quiero.
Son las doce y
ya no importa.


Después de recordarte tanto
di vueltas y pensé en tus lunares.
El Súper me quedaba en el camino
y compré un litro de Gin y Tónicas.
Una pareja se besaba en el pasillo
de jabones, champús y cremas de Aloe.
Sentí una melancolía enorme y me fui.


Una marea de recuerdos amargos
zumbaron como canción de Frahm,
aquel alemán que no te gusta y hasta odias.
Luego me puse los audífonos y le di play
a mi lista favorita
ese de zona 14 a zona 9
el de todos los días
el de siempre
que es luz
y refugio.

Soñé. Viajé. Floté en la bici
mientras escuchaba a nuestros amigos
de Fraaek y Alex Hentze, aquel duende
que una vez se quedó en nuestro nido
de barrancos y luciérnagas mudas tecnicolor.

El corazón se me partió de tanta nostalgia.


No quiero tomarme un trago sin vos.
No quiero nada que tenga que ver con amor,
cariñitos, abrazos y arrumacos de película gringa.

Estoy harto de eso
y tengo una botella
o cuatro de Vodka o Gin

con las que pienso en Bolaño o Miller
o Radiohead o Céline o Björk o Wallace.
La verdad, estoy harto de estar muy harto.

Tampoco quiero salir
porque de verdad no quiero más rabia
y no quiero encontrarme a tus amigos
en el otro bar al que solíamos ir juntos.
Me van a preguntar:
"¿Siguen juntos? ¿Qué pasó?"
mientras ven mis tatuajes
y les voy a responder:

Sí. No.
No sé que pasó.
Si sé que pasó.
Quiero todo o nada.

Mejor me iré del lugar.
Iré a mi casa a bailar solo.
Bailar es una forma de enroscarse.


Las calles de Guate me enroscan.
Todos los rincones de este país me enroscan.

Me enrosco y enrosco todo el tiempo en el silencio
de rituales de música y comidas y libros y amigovias.


Mis libreras gimen galaxias,
agujeros negros que ya no quiero.
Mis libros irradian anillos cósmicos
que huelen a lavanda y guaro y tabaco.
Siento que Saturno
nos susurra poemas alineados
infinitos de agua todo el tiempo,
y al Alprazolam o al Litio, digo,
los podríamos olvidar esta noche
después de hace un año
de aquel espisodio
que me partió
el corazón en
pedacitos rotos.

Quiero. No quiero.


Quiero que nos movamos de zona,
de confort, de ruido y cuadrilátero.

Zona diez nel, mejor zona cuatro.


Ahí nos volveremos a encontrar
y silbaremos las rolas
que en un momento
dejamos de silbar
por andar bailando
con el dolor cotidiano sin asombro.
Esas canciones eran de Morrissey
y Thom Yorke y Matt Berninger,

con vos yo quiero
eso que tanto hablamos
eso que pausamos por los malosentendidos.
Por no ser claros y directos.
Por no ser menos orgullosos y asombrados
por el vasto fulgor que es una mano junto a otra.


Quiero un reef vagabundero de Morello.
Con vos quiero un abrazo al final del día
y Radiohead remixeado a manera de sol
que lo incendia todo
y nosotros lo vemos
desde lejos brillar
sentados en una playa
que sólo vos y yo conocemos.

Quiero un descanso de piedras o cenizas
del que hablaba Neruda en un poema
que leí de adolescente mientras te esperaba.


Brillemos entonces,
con la oscuridad de Pizarnik
o un poema de Pessoa, Plath o Pavese.

Brillemos, sí,
así como nuestros ojos brillan
cada vez que nos vemos las ansias.

Y si no...

Mejor me enrosco. Otra vez. Es necesario.
Ya dije muchas cosas que no quería decir.
Es la emoción de querer verte.
Es la emoción de soñar que estamos despiertos
como perros románticos y electros a final de un
poema que es vía láctea y maremoto y silencio.

Por eso mejor pregunto, antes de callarlo todo.

¿Te espero en zona nueve o mejor desaparezco por completo?


Ahí en zona nueve está mi casa.
Podríamos prescindir de los vergazoas rudos
que da la zona diez o la vida o el día a día.
Nos podríamos acariciar un buen rato
con ganas delirantes de madrugada.

O sino otro día. Vos tranquila.
Puedo escribir un poema emoji orgásmico
y soñar que estamos juntos sin estarlo nunca.


También,
por qué no,
podría ponerme a soñar con Pessoa
y esos poemas enroscados
que escribo a media noche
pensando en Juarroz.

Podría volverlos jipjop denso
para días mejores
con búfer y tronazón de dedos
que se cruzan solos
para que algún día
volvamos a estar juntos.

jueves, 21 de abril de 2016

PATADA en el culo





La vida está jodida
realmente jodida
como un tiroteo de narcos
en medio de una canción de cuna
o las declaraciones estúpidas
de un payaso
que dice ser presidente a media semana

Los sueños se truncan
La esperanza es una alcancía rota
Una piñata deshilachada por la rabia
Todo lo que hacés
es soñar
es sonreír
es rechinar los dientes
Hacés espacio en tu agenda
pa' salir a tomar Mojitos
con la chica que te gusta
Y todo va bien
Mejor
Al menos esta noche

Pero la vida está jodida
Y vos lo sabés muy bien

Es un almacén de platos rotos
Una peregrinación de fracasos
a otra parte que no tiene nombre
Otro lugar
que no conocemos
y decidimos llamarle:
Desapego
Vaivén
Estruendo de mar
Cúmulo de esperanzas

Tu vida está jodida
Mi vida está jodida
Todo es una carretera abandonada
Un delirio cotidiano de pagar deudas
y responder abrazos y correos parcos

Pero aún
Después de todo
lo jodido de este caminito triste
es que las estrellas aún te silban

Un Matilisguate te ríe poemas
La niña del semáforo hace algo
que en verdad te parece emocionante
El volcán te luce su mejor pulóver
de cenizas renovadas
Las nubes bailan sobre tu cabeza
como esa canción de cuna
o de Bob Dylan con esmero

Y entonces le das

Una patada en el culo a la tristeza
Una patada llena de miel en el culo amargo a la vida y su tristeza

Y todo es una ráfaga de cosas buenas
que llenan de calor
el frío desierto que sentís dentro


Y la vida que está jodida

Te dice: Vamos, bróder,
mañana será otro día lindo.

sábado, 16 de abril de 2016

ABRIL (jon hopkins)

Vi caer un recuerdo.
Vi caer mi risa triste
de Matilisguates
y Flores de Cerezo.
 
Abril.
Desolador, hermoso.

Cosas memorables
de esas que caen
cuando la noche
es lenta y oscura
y nada se olvida.


Todos recuerdan
cómo es que cae
un recuerdo denso
de esos que rompen
y aniquilan naderías.
Todos recuerdan,
otros olvidan fácilmente,
pero no importa.
Nada importa más
que el propio recuerdo
que cae desde el techo
del baño donde meás
todos los guaros
que tomaste
y todas las tristezas
que guardaste
en tu corazoncito
hecho pedazos.
Cerrado.
Bien roto.


Una patria
murió en vos
hace mucho.

Un alarido tierno
se desvaneció lento
como rola de Beth Gibbons.

Una bala perdida anocheció
al ritmito más postpunk
hasta volverlo delirio póstumo.

Una bocina tronó
bajos y brillos etéreos
que nadie entendió
pero que alguna vez
fueron importantes,
cabales, tremendos.


Hace unas horas
o unos días vi caer un recuerdo.
Sonaba Jon Hopkins,
y eso para mí es algo sagrado.
Su música es el cosmos volteado
y la melancolía en su epicentro.


Vi caer un recuerdo. Dije.
No fue uno. Fueron más como lluvia.
Uno y uno tras otro como cuentagotas.


Los huesos que me levantaban
hacían su epígrafe de risas.
Fueron insolencias mudas,
terribles adjetivos anestesiados
y miradas sin ganas
todas torpes.
Ya no sé que fue,
pero Abril se sintió
así con mayúscula
como un eje roto y
una letra que se muere.
Un recuerdo moribundo
que quiere volver a morir
sobre tu piel que está sanando.

Todo fue un enjambre
de moléculas titilantes
que no dieron luz suficiente
para encender
los motores de esa cosa
que algunos llamamos dulzura.

El azúcar está en la mirada
de los que se saben y conocen.

Todo lo que fue
seguirá siendo a través de siglos
o hasta donde puedas soportarlo.
Una alquimia triste y solo de sintetizador análogo.
Una cosa dulce que nos encanta pero nos duerme.


Yo vi la angustia y el dolor.
Vi tantas cosas en la mirada del tiempo.


Vi huesos casi rotos
como arte conceptual
y vi gestos iracundos
a punto de desaparecer.
Las miradas sin ganas
fueron pesadillas de otro mes,
no abril, no este abril
que todo lo ilumina y estalla
en capsulitas de felicidad pasajera.

Ya no sé qué más decir,
me quedo siempre corto.


No sé qué más oir,
qué más palpar con este incendio
excepto los aviones
que veo a cada rato
desde mi ventana triste.

Hoy quisiera sentir
la euforia y el calor
de una risa que me devuelva al origen y a la magia
que se evaporan a cualquier momento y no perdura.

Quiero una mirada
donde todo es Borges o Arlt o Pessoa.

Ya no quiero.
Sí quiero. No sé nada.



Vi caer un recuerdo
y eso me desintegró
por completo hasta la nada.
Soy nada.
Vos sos galaxia triste
que anochece con cigarros.
Somos luz muerta. Somos vacío.


Por eso quiero
que seamos felices
con lo que tenemos.

Quiero un abril pleno para todos
y una eterna borrachera estúpida
que nos enternezca
el baile
el horizonte
y los labios
que estén dispuestos
a besar y entregarlo
todo en un solo beso.


Eso quiero.