miércoles, 28 de marzo de 2018

TUITS de marzo

«Estoy romántico y repleto de clichés».
Gustavo Cerati



*
¡Qué dicha que hablamos el mismo idioma!
El de los besos, los tacos, los orgasmos
y los cero malos entendidos.


*
Me sobran manos para tu piel tan sola.


*
Si habrá que besarse,
se besa con la intensidad de un meteorito ardiendo de deseo y ternura.


*
Único mandamiento: abrazar la música y dejarse abrazar por ella.


*
¡Qué rico sería almorzarte! Y de postre, dormir una siesta.


*
Coincidir en cada rincón de la vida,
como dos vagabundos silenciosos que se encuentran.


*
Si no saben de mí, es porque estaba destinado a perderme en sus piernas.


*
Soy el poema que extrañarás esta noche.


*
Bar, concierto y cervezas, no.
Tu cuerpo y Nutella, sí.


*
Abrir los ojos y celebrar tu cuerpo.
Lamer tu sueño. Morir entre tus poros.


*
Hacer pícnic sobre tu ombligo, ¡el paraíso!


*
Te metiste hasta en mis historias de Instagram, ¡aguas!


*
Hay que practicar el arte de quererse bien.


*
Me gustás tanto como el olor a tierra mojada.
Y vos, mojada, me gustás más.


*
Enroscarme en tus poros... y dormir.


*
Besarse con todo el calor del verano. La consigna.



*
Celebrar cada día como un regalo.
¡Y seguir celebrando! ¡Y qué!


*
Me llamó la que me gusta.
Me mandó fotos de sus piernas.
Fui feliz. Feliz noche. Fin.

miércoles, 28 de febrero de 2018

ESLOGANS para enamorados cursis



*
¿Y si crasheamos juntos?


*
Cada madrugada en tu cadera es una galaxia contenida.


*
En este mundo estamos para querernos, no para extrañarnos.


*
De todas mis palabras favoritas del castellano,
"orgasmo" se lleva el premio... y el aliento.


*
¡Amalaya te hubiera almorzado hoy!


*
Llegaste con la entrada
del estribillo más cursi.


*
Desintegrarnos a cada roce.
Morir lento beso tras beso.
Así, ad infinitum.


*
Qué fácil entendernos a flor de piel.


*
Sabés que el mundo aún no ha valido verga,
cuando lo único que querés a las 8 de la mañana
son sus besos y desayunar #CocoaPebbles juntos.


*
Tantos años de imaginarte
que hasta olvidé toda tu belleza.


*
Aquí, casual, esperando tus whatsapps.


*
Todas las canciones de verano llevan tu risa de armonía.


*
Tú y yo cabemos en mi almohada fácilmente.


*
Soy un volován rumbero relleno de cursilería perdido en tu abrazo.


*
Creo que estar tirados en cama puede volverse una nueva adicción.


*
Ver la luna desde el balcón y soñar con tu entrepierna que lo ilumina todo.


*
Quisiera estar atrincherado en tu abrazo.
Y la luna lo sabe.


*
Me gustas como para olvidarme de comer.


*
Quiero desayunar cursilería entre tus piernas.


*
Quiero meterme en tus piernas.
Y que te metas, lentamente, en mi «sin razón».

lunes, 5 de febrero de 2018

FEBRERO torpe y febril



I

Irrumpimos en la vida
como diamantes en bruto
que tiempo después beben vino,
piensan en galaxias lejanas y
atesoran sonrisas en bolsas de abrigos
junto a camisas raídas que cuelgan de un clóset.

Malgastamos instantes
en noches febriles, y mañanas,
que tal vez no existan mañana.

Contenemos palabras como pianos efervescentes.
Nos despertamos solitarios a media cama.
Encendemos la luz y rápidamente nos despedimos del sueño.

Salimos a la calle
a buscar respuestas,
y encontramos preguntas.
Nadie responde nada.
Así que volvemos a casa
y arrastramos un centellar de colillas frustradas con nosotros.

Escribimos testamentos.
Parpadeamos después de buenas estrellas
e irrumpimos felices en la caverna tibia de los dulces sueños.

Hasta nuevo aviso,
nos vamos desvistiendo
y volvemos a beber vino como brutos, pero sin diamantes ni excesos.



II

Vive el presente.
Planea ternura en tu futuro.
Perdona y aprende del pasado.



III

Son las casi tres de la mañana.
Acabo de lanzarme una noche maratónica
de cinco películas hasta entumecerme de melancolía.

Darren Aronofsky.
Drake Doremus.
Richard Curtis.
Chris Evans.
Y una chick flick
que no recuerdo
porque me estaba
quedando dormido.

Salgo al balcón.
Fumo un cigarro.
La ausencia de guaro
me distrae y me pongo
a descuartizar imposibles.
«Me iré a dormir, ¡carajo!».
Más tarde me espera la cuarta temporada
de Bojack Horseman con más nachos y doble queso.



IV

Abrí otra botella de vino
y en mi cabeza me fui a dar vueltas en bici.
Afuera el karaoke estaba insoportable.
Es una lástima que el Internet esté tan lento en casa.
Podría descargar la biografía de Proust y leérmela de corrido.



V

Entonces me olvidé de Twitter. Me puse a vivir, a morderle los labios rotos a la vida y, después de un tiempo, me puse a escribir. Desmantelé las paredes de todos mis silencios, incendié las libreras del cielo y pataleé buenas páginas. Aquí estoy, distante y etéreo, como una Fénix luminiscente y salvaje. Pero con libro nuevo.

sábado, 20 de enero de 2018

INVENCIBLES


Somos invencibles,
como aquel poema de Bolaño.
Nada tememos. «El miedo es el temerario».

Las cumbias de nuestras noches son tremendas.
Los encuadres antropológicos que le hacemos al país
son de una belleza que nadie dibujó en la memoria.

Vos te ponés tus tacones más altos
y salimos a rumbear como bestias infelices.
Pero somos invencibles, más que la madrugada.

Las canciones de Led Zeppelin nos parecen naderías.
Yo soy tu Robert Plant desnudando universitarias en los bares.
No necesito las manos. Tengo dos ojos y están bastante abiertos.


Somos invencibles, nena.
No nos interesa el pasado.
Queremos morir en el presente que es nuestro futuro.

«¿Te parece bien si esta noche no nos vemos?»
Tengo pensado escribir largo y tendido, como un lobo ansioso
rodearme de todos los nudos que tengo anidados en la garganta.

«Dale, bebé». Me dices.
La inmortalidad vendrá después,
hay sacrificios que significan perderlo todo de inmediato.

Largas letanías.
Oscuridades fatales.
Oscuridades más oscuras que la misma noche.

Pero somos invencibles, no lo olvides.
Más invencibles que ese poema invencible de Bolaño.
Más invencibles que la media noche en el trópico lejano.

Ese trópico que dibujaste en mi cadera el otro día.
El mismo que se borró cuando te fuiste a vivir a ese país lejano.
Ese país invencible donde el olvido no me olvida.

lunes, 15 de enero de 2018

VEINTIDÓS notificaciones

"We've come too far to give up who we are..."
Daft Punk




Es quince de enero,
tengo veintidós notificaciones en el celular
y acabo de abrir una cerveza artesanal con mucho lúpulo.

Estoy en casa, tranquilo,
podría dormir por horas pero quiero estar despierto.
De las bocinas suena The Notorious B.I.G. con Puff Daddy.

¿1998? No, 1997.
El sample es una belleza de Diana Ross
pero con elegante rapeo que hipnotiza. Busco mis cigarros.


Salgo al balcón. Las estrellas flotan arriba. Permanecen. Solas.
Veo los pinos y cipreses. Le doy una jalada al cigarro y me pierdo.

¿Será que este año podremos sentir la belleza que planificamos?
No, no me la creo. Todo y nada son lo mismo. Para qué mentirnos.


Veo al cielo,
respiro el aire frío y me entretengo con Biggie tirando rimas poderosas.
Después suena Justice, un dueto francés que transpira house y, me entusiasmo.


Pero no tanto. Para qué mentir. Ya nada me entusiasma tanto.
A veces prefiero Morrison o El Buki. A lo mejor Tame Impala o Bronco.
"Vamos, Pablito... ponéte algo de Daft Punk y bailemos con el universo..."

Me dice una amigovia en el chat junto a una nude ostentosa. Poderosa.
Le hago screenshot y me duermo.
Horas después, le respondo.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Hola / Adiós

Termina un año, una posibilidad, una prueba de que estamos vivos y nos habitan los ciclos naturales de la vida... o la muerte.

Termina un año, y con él, sus símbolos y metáforas más hermosas -poderosas- nos llenan de sonrisas tibias y frío olvido. Sus páginas han sido vaciadas de inocencia. Han sido llenadas de tinta indeleble y, todo lo escrito, ya es un fuego vivo de otra hoguera que se quema de a poquitos hasta desvanecerse.

Termina otro año y se abre una nueva puerta o ventana, un nuevo bosque de posibilidades se vislumbra como un regalo y una nueva dosis de orgasmos nos espera a la vuelta con su fulgor de tempestades que enamoran.

Se abren nuevos ritos y cielos y canciones. Los adioses que dijimos fueron necesarios con sus felicidades y tristezas de despedida. Cenizas insípidas de un maremoto que ahogó el verano. Las bienvenidas son ahora nuestro credo, nuestro mantra, nuestra primavera.

Aprendemos a decir adiós porque las bienvenidas son inevitables y especiales y sagradas. En ellas habitan los sueños, la esperanza, la página en blanco, el manojo de palabras nuevas, la furia, la feria, la emoción, las pieles nuevas, los besos, los retos, los anhelos, la ternura. Ese es el rito sagrado de los comienzos.

Para este rito del "ahora", respiramos y perfeccionamos el arte del recuerdo y el olvido. En su esencia se regocija toda nuestra existencia. Por eso celebrar es obedecer al ímpetu de su fuerza.

Que su 2018 esté lleno de solo belleza, mágicos comienzos y mucha ternura.

Nos vemos a la vuelta. En el camino.

sábado, 11 de noviembre de 2017

VIRUS al atardecer


Me volví loco
entre sus piernas.

Le rasgué las medias
como canción de Soda.
Le encendí el fuego apagado
de su rincón más y más austral.

Así, nos fuimos yendo al más allá
entre canciones de Nina y LCD Soundystem.

Todo fue una maravilla,
un elixir embriagante y adormecedor
que nos encontró a las seis de la mañana
desparramados y cansados y tibios y desnudos.

Pero...
Su sonrisa fue una mala jugada,
una maldición gitana,
un temblor de dioses griegos
y un brillo en los ojos cansados
que despertó a las bestias del Olimpo.

Ahí empezó el drama.
Los adioses convulsos.
La cuchillada bajo la mesa del mantel.


No supe qué hacer.
Solo surfeé la ola como pude:
elegancia, calma y observación.


Le dije: "ojalá te vea pronto".
Pero ambos sabíamos que era una mentira,
una gran hecatombe existencial e ilusoria.


No importó.
Cuando se fue puse Virus y Serú Girán.
Bailé con ganas todo el resto del atardecer.