lunes, mayo 28

LAI (24 hour party people/una disco llena)

Son exactamente las 5 y 5 de la tarde. Es el cumpleaños de mi hermana y nos dirigimos al tan ansiado concierto de Los Amigos Invisibles en Guatemala. Subo al auto y tomo con ambas manos el volante japonés mientras pienso que debemos, exactamente, fumar un cigarrillo y apresurarnos cuanto antes.



Buen funk, buen trago, buena memoria

Inserto un CD y pienso que hoy bailaré tantísimo buen funk hasta saciar las ganas. Acelero entre los autos y pienso en las breves gotas de lluvia que empiezan a caer del cielo; ‘siempre llueve en este día, vos’, reincide mi hermana. Pienso en la cruda que cargo encima y anhelo una michelada cómo las que estaba tomando anoche en el bar de una amiga mientras ponía música ochentera y platicaba de Èdith Piaf, Vinicius de Moraes y Daddy Yankee con un amigo pintor. Pienso también en una blondie amiga con la que ya no platico ni escribo ni hablo, y pienso a la vez en la minifalda de una brunette exnovia que hace poco me escribió. También pienso en que todas las mujeres deberían usar minifalda (ya sean blondies o brunettes), aunque sea una sola vez en la vida, aunque sea una sola vez al mes. Pero que sí, ¡¡la minifalda debería ser una regla irrevocable en la mujer!! Definitivamente soy un hombre de piernas, cómo Bukowsky; me digo testarudamente a mí mismo. También pienso en que tuve que ponerme la t-shirt de funkero, o quizás; la del cover art del single de Blue Monday del ’83. Pero no.

Pienso que a pesar de que amo el Punk y el Post-Punk, en definitiva soy funkero de corazón; y que de alguna forma, es el mejor pretexto para la fiesta bailadera de hoy. Voy manejando el auto con una especie de prisa insólita. Voy veloz. Mi hermana, que fuma un azul, me dice inquisitivamente ‘hoy nos la vamos a pasar muuuuuy bien’. 'Por supuesto que sí', le respondo sin equivocarme. Su amigo, un hindú-inglés que vive en Nueva York pero que actualmente alquila una pequeñita casa en los alrededores del Lago de Atitlán mientras escribe su primer novela, me dice al ritmo de Twenty Four Hour Party People desde el asiento trasero del bromitomóvil: ‘Great music you like, man’. Le respondo con un arrogante ‘I know...’, mientras pienso en el bailarín de Happy Mondays. ¡Sí!, ese que no cantaba pero estaba relucas y se la pasaba bailando todo el tiempo mientras tocaba las maracas en el escenario. ¡¡¿Cómo se llamaba?!!


Al final, cruzamos la recién mojada y brumosa city de Mayo y nos estacionamos en el Parkin Place del toque. Hay camisetas de diseño en la entrada; camisetas de colores, diseños extraños y otros más alucinantes. Hay gente dispuesta, gente fumando, gente atenta, gente a secas. Atuendos stretch, modelitos de marca, melenas rotas, melenas fashion, culitos redondos y funky sombreros y cigarros y drogas plásticas y pláticas drogadictas y ganas en los pies y calzados de diseño. Hay mucho diseño, demasiado diseño. Hay campanas exageradas, hay pelotón de pasos de baile, hay hombres policías, ¡¡Y mujeres policías!! En fin, hay arrebatos contra-institución y mucha fiesta. Sobre todo mucha fiesta.

Al final entramos en seguida; cruzamos la entrada, saludamos a los conocidos, hacemos fila y por fin llegamos a la sala All Access (All You Can Drink). Pedimos mil tragos, hacemos vida social con los amigos artistas, hacemos escándalo, nos tomamos mil fotos, bailamos decadentemente pero siempre decentes. Fumamos, bebemos, nos drogamos como en cualquier otro VIP. Hacemos la Pari Pari, o cómo quien dice El Mero Mero Rockorollo.

En fin, buena fiesta para todos. Y para todos: un buen trago mientras bailamos como Bez; el chico maraca de los Happy Mondays. Sabía que podía recordar.



Los músicos, o para no olvidar

El primer músico es un DJ que tiene una especie de Extended Set medio Housero, medio Groovy, medio Deep. Su nombre: DJ Pako. Es la segunda vez que lo veo pinchar, y pincha bien. Nos empieza a estimular los pies, los hombros, las pituitarias, las papilas; todo es medio Zen, todo es medio una iniciación. Luego hay una pausa, visuales y suben cuatro (o cinco) músicos a tocar un ‘bit’ medio rock, merio Reggae, medio Pop, medio Funk. La banda, una banda nueva: EL BIT, su nombre. Los chavos hacen sus intentos, lo logran a medias, provocan a algunos, desesperan a otros. ¡Allí es donde estalla realmente el licor! Es decir, que empiece la fiesta.

Voy por mil tragos más, nos tomamos fotos entre todos, platicamos de cualquier estupidez. Me encuentro con muchos más amigos en una sola noche, que en lo que va del año. Los músicos, los promotores, los pintores, los fotógrafos, los modelos, las modelos, los actores, los cineastas, las mamaítas, los papaítos, los pimps, las babies, los meros meros. Todos en una especie de trance sagrado, un Dialecto Divino que nos une, un cóctel musical. Me cuentan acerca del proyecto que sigue en el escenario, me lo cuentan los propios músicos al ritmo de los cigarros y el alcohol. 'Bromito, me dicen, te va a gustar un chingo lo que vamos a hacer'. 'Pues eso espero, les digo, sino me subo y los bajo del escenario'. 'Salú pues'. '¡Salúúúú!

Suben los músicos, preparan sus instrumentos, empieza el show. Riquísimo, alucinante, profundo, totalmente profesional. El proyecto es Francis Dávila (un reconocido DJ chapín) y Los Diputados del Funk (El Ché, guitarrista de la desaparecida banda de funk Entretodos y Dieguito De León, bajista de funk de la misma banda). El proyecto, suena delicioso. Alrededor de un set de 5 canciones (8 minutos cada una), que nunca acaban. Es house, es funk, es live act. Los sonidos de los instrumentos pasan por los cables y se conectan todos en el mixer de Francis; que los devuelve al público con efectos análogos que hacen latir el estómago. Funk Puro, mucho baile, Deep House amalgamándose. Rico proyecto. Espero sigan haciendo un trabajo tan profesional cómo hasta ahora.

Luego, entre agitaciones magistrales, bailes sensuales, besos imprevistos, cócteles y más cócteles; se escucha un colectivo ‘Cuchi Cuchiiiii’ que hace estremecer la terraza del lugar. Cantamos en coro amigo ‘Mujer Policía, me ponés la carne fría... por qué no me metes preso y arreglamos esto’. Hacemos escándalo, la gente toma fotos, nos voltea a ver, reímos, ríen. Todo el mundo ríe. Voy por más bebidas y por otras sustancias. Voy del VIP al Área General, tomo más fotos, improviso mi nuevo pasito de baile. Bien dicen que parezco Sergio el Bailador. Se apagan las luces, una amigovia me abraza sin delicadeza y me grita al oído mientras me continúa besando: ¡¡Hey, Los Amigoooos!! ¡¡Allí están!!

Y sí, allí están. La gente te empuja, baila, grita. El resto es historia.

Abren con una guitarra funkyespectacular y ‘What is love? It’s in the blood, it’s just a way of life... What is love? It’s everything, it’s something you can’t hide... What is love? Is it the way you look into my eyes?... What is love? The things you do that take me by surprise… Amor is to love you, amor is to care… Amor is to people with something to share… Amor for the Spanish, amor for the French… Love in any language, always means the same…’ Mi hermana grita, el mundo grita, mi hermana corre hacia mí; me abraza, me dice algo bello al oído, brindamos, cantamos y los maestros siguen con Cuchi Cuchi, Diablo, la obvia Sexy, la otra obvia Qué Rico, el curioso Mao Mao y el genial Superfucker. También tocan magistralmente otra explosiva, el Ultra-Funk y Cachete a Cachete, Guffi’s Mix, la inevitable La Vecina (que no podíamos dejar de cantar) y la super explosiva Ponerte En Cuatro. La gente se vuelve loca, la gente se divierte, qué envidia de cumpleaños (pienso por mi hermana). Continúan los músicos, los amigos y All Day Today; que fue el clímax de la noche junto con 'Esto es lo que hay, esto es lo que hay... si estás buscando un niño lindo, esto es lo que hay...' y otra que olvidé el nombre pero sonaba bastante bien. Ah, olvidaba El Baile Del Sobón; y cómo no olvidar la sobadera que me tenía la baby a cada estribillo de la canción. Ya ven, andaba elegantemente borracho pero aún recuerdo que el momento más significativo para mí fue ‘Una Disco, Llena ‘e Culos... Y bailando, en lo oscuro...’

Uff, todo un buen momento.

Por último, Julio Briceño y DJ Afro le dan el abrazo respectivo de cumpleaños a mi hermana. ¿Qué más pedir? Bueno, pues nos tomamos las últimas fotos, manejo hacia nuestro After, pongo music, sirvo whiskys, vodkas, cervezas, vinos y exactamente a las 5 y 5 de la tarde (del domingo), me voy a la cama a descansar mientras pienso en New Order y en el regalote que me dio mi hermana para su cumpleaños:

Uno de esos días, en definitiva, para no olvidar.