domingo, 16 de enero de 2011

NOS QUEDARÁN las manos vacías

"It's the best thing that you've ever had, the best thing you've had, has gone away"
Radiohead




Nos quedarán las manos vacías.
Los malabares. Los colores. Las sonrisas.
Nos quedarán los canchinflines de la infancia.
Nos quedarán los tronadores y los toritos en la nostalgia.
Nos quedarán las luces. También la tristeza.
Nos quedarán las soledades al despertar por las mañanas.

Nos quedará el estallido del verano.
Las cancioncitas torpes y publicitarias de la radio.
Nos quedarán los miedos, los portazos, los abrazos.
Nos quedarán los libros
que vienen y van como mazorcas tristes cada año.

Nos quedará la nostalgia líquida y sonora
que es vivir en otra patria y sin el dolor amado.
Nos quedará el silencio. El maldito y forzoso silencio.

Nos quedarán las bombas envueltas en papel de china rojo.
Nos quedará el sudor mal aprendido de las clases de gimnasia.
Nos quedará la fricción genital de las noches más solitarias.
Nos quedará un Kleenex blanco, los columpios estratégicos
con aroma a revolución del 44. Nos quedará el vacío y los vicios.

Nos quedarán las ganas y las incertidumbres con la vida.
Nos quedarán los vuelos forzosos y las mordazas
de Calle Libreros, Lavapiés o Chueca en plena celebración de cualquier año.
Quiero ir a Lisboa, Turquía, Praga, Ceibal, Yaxhá.
Quiero ir a Sipacate y por una vez no sentir esta tristeza.


Nos quedarán los viajes pospuestos
que son ásperos como disparos de aguardiente en la garganta.
Nos quedarán los chiflidos, los abrazos, los portazos y la mala suerte.

Nos quedará la risa henchida como un perro con rabia
mordiendo a la colegiala más linda de la escuela.
Nos quedará la mentira envuelta en regalos de aniversario.
Nos quedará la ruleta rusa de las tibias despedidas.
Nos quedará el universo, las galaxias y el ruido negro,
que es como estrellar un Porsche, de noche, en una calle solitaria.

Nos quedarán los travestis de la séptima y la cuarta.
Nos quedarán las cajas llenas de vino malo.
Nos quedarán los discos de Placebo, Lou Reed y Manu Chao.
Nos quedarán los libros de Auster, Coupland y Cortázar.
Nos quedarán las muñequitas Barbie que son como mis amigas.
Nos quedarán los cupones gratis para ir al cine o al teatro.
Nos quedarán las ganas de coger en Antigua o Argentina.
Nos quedarán los veranos incandescentes de Monterrico.
Nos quedarán las calcomanías tristes de David Bowie.
Nos quedarán los pájaros mutilados en papel maché.
Nos quedarán las borracheras en aquel bar del centro.
Nos quedarán los resbaladeros de la Simeón Cañas.
Nos quedarán los besos en aquel restaurante chino.
Nos quedará el origami de los orgasmos amarillos.
Nos quedará aquel poema que leí en la presentación de mi último libro.

Nos quedarán los abrazos vencidos.
Nos quedarán los días azotados de lluvia.
Nos quedarán las luciérnagas del silencio.
Nos quedarán los poemitas en desuso y la tristeza.
Nos quedarán las manos vacías. Los ecos. Los Salmos.

Nos quedarán: La vida. El sol. Y la luna.

Nos quedará un silencio.
Viciado de rencor, con baladitas de olvido y de muerte.

Nos quedarán:
Los días de boda y las promesas asfixiadas.
Nos quedará la risa. El mar. Nos quedará el mar.

Nos quedará el vino y las calcetas de colores bajo las sábanas.
Nos quedarán los libros,
los recuerdos y los paseos al centro de un abrazo.
Nos quedará un boleto de avión con destino a cualquier parte.
Nos quedará un trozo de verdad brillando en alguna foto arrugada.

Nos quedarán los nombres.
Nos quedará abril, octubre. Nos quedará mayo.
Nos quedará cada una de las personas que amamos hasta los tuétanos.
Nos quedarán los nombres con sus manos vacías
y sus tempestades de desamor y nostalgia.

Nos quedará la vida.
Los besos que nos dimos. Los que no nos dimos.
Nos quedará la muerte. Las miradas encontrándose.

Nos quedará un poema.
Un poema para escribir por todas las borracheras.
Nos quedarán las cuentas por pagar, los cheques rechazados.
Nos quedará las manos, vacías, en medio de una noche silenciosa.


Nos quedará una vida, la vida.


Nos quedará: La literatura.



VIDEOCANCIÓN:
KC Accidental - Save The Last Breath For Me