miércoles, 20 de octubre de 2010

Soundtrack Octubriano

Para muchos la música es un refugio, un analgésico que atestigua nuestro ir y venir en este mundo tan salvajemente bello. Para otros son sólo ruidos con fracesitas torpes, insignias de algo perverso, aún no decodificado, que no hace ni tendrá sentido nunca. Lo que sí, es que la música está en todas partes, cómo un eco poético que nos revienta el corazón o nos levanta la mirada.

Hace unos días, hablaba con un amigo sobre los acaudalados megabytes que llevamos dentro de nuestro caminar emocional. Son muchos gygabytes, la verdad. El corazón también es una especie de iPod sentimental que guarda instantes, le dije alguna vez a alguien en un bar, ya sumado en copas. Y es cierto, la música en sí es "ése algo" que irreductiblemente nos acompaña, aceptémoslo o no. Yo por algún motivo, aún recuerdo canciones específicas que escuché en ciertas épocas de mi vida. La mayoría fueron importantísimas en su momento y otras son sólo un esbozos de algo que terminó por convertirse en mi vida actual. Hay muchas cancioncitas que rondan ineludiblemente en mis recuerdos y otras viven en el espectro del olvido musical. Mucha de la música que he escuchado en mi vida, está en mi backpack cotidiano. Bien dijo Brian Eno en una entrevista, que la música sólo tiene sentido cuando la acuñamos en una vivencia personal. Y para sorpresa, tenía razón el "inglesito".


Por lo mismo, es posible recopilar, como lo hacía John Cusack en High Fidelity (2000), una decena de canciones que representen un "todo comprimido" en música. Ese recuerdo de grabar cassettes (maxell) para regalar a las noviecitas o los amigos, es de las cosas que siempre me entusiasmaron durante mi adolescencia. Todavía lo sigo haciendo, hace un año todavía grababa discos cada mes, ahora son playlists inmensos, fantasmas musicales y digitales que surcan, en ramdom, mi vida cotidiana. De ese playlist, el actual, me atrevo a hacer un recopilado octubriano que es un emblema digno y fiel de mis días de furia, nostalgia, barrilete y revolución. Lo habitan 31 canciones, una por día; y sin dudarlo mucho hasta me ha quedado corto para este mes de los cielos azules, las bufandas emocionales y las nostalgias recurrentes.

Se los comparto, con youtube links para que lo disfruten:


01. Si Es Amor, FITO PÁEZ
02. Ceremony, NEW ORDER
03. Lazy Eye, SILVERSUN PICKUPS
04. Vía Lactea, ZOÉ
05. Forever Lost, THE MAGIC NUMBERS
06. Home, LCD SOUNDSYSTEM
07. Sólo Un Momento, VICENTICO
08. Tuyo Siempre (en vivo), ANDRÉS CALAMARO & BERSUIT
09. Abre, FITO PÁEZ
10. Quiero Ver, CAFÉ TACVBA
11. Substitution, SILVERSUN PICKUPS
12. Mess, BEN FOLDS FIVE
13. Turn, NEW ORDER
14. Precious, DEPECHE MODE
15. #41 (live), DAVE MATHEWS BAND
16. Remain, JOSÉ GONZÁLEZ
17. Para No Olvidar, LOS RODRÍGUEZ
18. Sin Ti, PAT'ZA
20. Las Cosas Tienen Movimiento, LUIS ALBERTO SPINETTA
21. Volveré a Empezar, AZUL VIOLETA
22. Volver a Mi, FITO PÁEZ
23. Entiendo No, PAT'ZA
24. Ya No Eres Tú, ANDRÉS CEPEDA
25. Crímenes Perfectos, ANDRÉS CALAMARO
26. Día Gris, ANDRÉS CEPEDA
27. Blower's Daughter, DAMIEN RICE
28. Everything Reminds Me Of Her, ELLIOTT SMITH
29. In a Manner of Speaking, NOUVELLE VAGUE
31. Without You I'm Nothing, PLACEBO & DAVID BOWIE

BONUS TRACK: Pictures Of You, THE CURE

[ TOTAL PLAYLIST: 32 canciones, 2:24:17, 173.6 MB ]

lunes, 4 de octubre de 2010

[anotaciones octubrianas]

Cúmulo de recuerdos. Calles sombrías. Necesidades torpes. La vida es un poema y los parabrisas del automóvil tienen la sospecha de que serán usados hasta nuevo aviso. Este invierno trajo mucho llanto, mucha decepción, mucho dolor. Tengo 25 libros empacados que poco a poco empezaré a desempacar para leer. Octubre es un mes de lectura al aire libre, al igual que el delicioso Noviembre. Desempacaré mis bufandas. Haré malabares con la felicidad que respiro en el aire. Haré apuntes indefinidos, bosquejos de varios libros que tengo entre manos. El fin de semana que acaba de despedirse fue de días adversos y dolorosos. Cero escritura. Mil músicas en la cabeza. Millones de conversaciones que no son la que realmente me interesa. A veces somos doblemente estúpidos, quiero decir, muchas veces soy doblemente estúpido. Quizás los errores y los fracasos son un mapeo constante de los senderos que debemos de recorrer con la tinta. Viene Calamaro para cerrar el mes con broche de tinta roja: En algún lugar te encontraré.

Habría que salvarse. Es necesario escribir, me repito.

Octubre es un mes perfecto para abrir las ventanas de casa y dejar que respiren los rincones oscuros de la fatalidad. El amor es mi excusa perfecta. La literatura mi ciencia. Debo abrir, sin miedo, las carpetas donde guardo los libros de la editorial y empezar a revisarlos con frenesí. Son 12 los libros que me esperan. Estoy ansioso. Lo haré por ti, querida, muchas de las cosas bellas que hago -e incluso las más tontas- las hago por ti. Voy corriendo al teléfono, un nuevo mensaje de texto, no me interesa; la tarde cae como un aeroplano translúcido y triste. Se ven pocas estrellas en la distancia. El horizonte es lejano. Como diría Páez en una canción, "tengo que correr... a toda velocidad". Abro y cierro Facebook con la intención de encontrar status actualizados. Quiero verte. Necesito verte. Abro y cierro Facebook sin saber qué buscar. Subo fotos. Puros pretextos. Escucho música nueva. La música siempre es testigo, un testigo escalofriante. Quizás los ciclos que se repiten en nuestras vidas son ejercicios para algo más sublime. Estoy listo para tu abrazo, poco a poco estaré realmente listo para tu abrazo.

Tengo que salvarme. Encontrar un trampolín emocional.

-Es necesario escribir, si -me repito mientras fumo un cigarro.


La noche avanza. Los días se disipan. Las multitudes sueñan y lo demás no importa. Debemos escribir una canción con frases-maquinita. ¿Acaso la vida no es un poema? Frío desde adentro. Anotaciones Octubrianas. La marea es lenta. Lento el verso, pau-sa-do-co-mo-las-bien-ve-ni-das. Octubre me saluda, con su dispersión silenciosa. Los libros se abren, se abre la vida, se cierra la muerte. Esta vez no me encerraré a escribir cartas que no pretendo enviar, como lo hizo alguna vez Teillier. Esta vez vaciaré a teclazos mis insomnios bajo el sol amarillo de la tarde, bajo el cielo azul de los fonemas. El poema duerme, si, allí, donde se despierta la curiosidad de los despertares y espero verte, querida, cuando despertemos de esta insípida nebulosa que nos ciega los asombros.