sábado, 13 de febrero de 2016

SÁBADOS y la quietud de los árboles

«¡Amo las nubes...
las nubes que pasan,

allá lejos, las maravillosas nubes».
Charles Baudelaire





Mis sábados
son largas autopistas
con rumbo a cualquier parte
Me llevan lejos siempre lejos
Algunas veces viajo al pasado
Otras me detengo a ver el viento
golpear la quietud
de los árboles

En la autopista me distraigo
respiro el azul profundo y platico con las nubes
De regreso a la casa de mis sueños
hago parapente
asados con amigos
orgías exquisitas con todos los recuerdos

Como es de día
y hay luz todavía
Me siento a tomar sol
en terrazas que no existen
Observo como la tarde muere
Converso con gente que besó mis miedos
Hago pactos y promesas y treguas
conmigo mismo

Por las noches
cuando ya todo ha pasado
enciendo la computadora
fumo hash
cocino algo y bailo solo
Sólo los sábados me entienden y me nombran
A veces podría jurar
que la vida es un sábado sin prisas

Pero no lo es
Porque mañana será domingo
y una playa nueva me espera

Una playa con otro nombre
y otras piernas y otros apellidos
Una playa con otras promesas
y otros vicios
y otros fracasos
en la mirada espesa
de todas las melancolías.