jueves, 17 de enero de 2008

Efecto Placebo

–Tenés un sabor a Placebo en la punta del verso –me dijo mientras se quitaba el calzoncito rosa.
–Te ves muy bien –afirmé, evidenciando el borde del depilado brasileño.

Su culo bien formado parecía partitura del más fino synthpop inglés de los ochenta. La piel tersa, salida de un estricto solo de Joy División o The Cure, se erigía silenciosamente sobre las sábanas tibias del sofacama. Las nalgas, se levantaban solemnes cómo coros pegajosos de Talking Heads o Siouxsie & The Banshees. Los muslos permanecían inmutables cómo dos compases de Arnold Palmer, Devo o Depeche Mode. La distorsionada caminata de mis pies acercándose a su estribillo, parecía introducción vocalizada de Meds con Brian Molko. Mis manos temblaban pentagramas sórdidos. La marea de furia eléctrica se disipó entre las sintéticas moléculas del deseo. Me acerqué a su delay metáfora, tibiamente le propiné un beso eclectic. Los ruidos de la madrugada, se nos confundieron con una rola de Pixies.

–¡Mordéme los pezones! –me exigió urgentemente.
–¡Te morderé tu postblue, luego acabaré en tu special k! –mientras despeinaba mi peinado "pasivo agresivo", inquirí yo.