miércoles, 22 de agosto de 2007

Sangre fría para calientes corazones

Me saciaré con tu anónimo aliento. Transpirarás boletos de avión para viajar a mi monótono país de carne, tinta y hueso. Cruzaremos las fronteras del miedo. Inventaremos las píldoras multiregión, intercambiaremos fonemas con tan sólo tocarnos los dedos. Me preguntarás por mi pasado, guardaré silencio; indagarás en los fríos estantes de mi doctorada melancolía. Bailaremos sobre pino, tocarás el fondo de mi fiesta multimedia, nos engulliremos el ponche del olvido. Te desvestiré las ganas, me ahorraré la suscitación de los fuera de juego. Te aniquilaré las cosquillas que deja la mentira más incauta, anotarás gol en desesperación de último minuto. Te cansarás las treguas, nos contaminaremos de fatal sueño, me morderé los puntos suspensivos. Dormirás sobre mi lanzallamas de extravíos, yo descasaré sobre tu tinta china de recuerdos.

Me largaré cómo se larga el invierno en plena primavera. No me dirás tu nombre, yo te daré mis tristes instrumentos para maniobrar la indiferencia. Aparcaré mis símbolos oscuros en tu melena rota, aparcaré mis apatías. Irrumpirás en el mar de los inéditos, te rendiré homenaje sin abreviaturas ni párrafos enteros.

Incendiarás mi reservado, ansioso y transpirado corazón; incendiarás las autopistas que nos salven. Arderán los elogios, los odios, los adioses, las bienvenidas. Arderemos cómo arden en el amor: las brújulas de las promesas en medio del silencio.