martes, junio 30

3 POEMAS encañonados

1/

este poemita
que hice con tus manos
de fuego y asalto
me regresa
al laberinto
de los desencantos
me regresa como me regresan
las imágenes de una patria
toda desfigurada por
el llanto del televisor
en la mañana
más mortal
cubierta de
abandono


2/

tu fusil
majujo
chafa
torpe
yo no
puedo
cargar tus muertos,
los míos pesan doble


llevo los de la patria
y encima me visten de opalina


3/

hay poemas
que se salvan
de la indiferencia
de la infección
del cáncer
del virus
del olvido

este poema que escribo por vos o por la patria
tiene un poco de indiferencia cuando lo dedico.
el desatino que siento por vos
es lo que me lleva a vos, indiscutiblemente.
dejemos que no se infecte
tu ira con un cáncer maligno de pueblo y espina.
dejemos que no llegue a tu memoria este virus
tan acérrimo, tan difamante, tan prolijo, tan mezquino.

dejemos que el olvido no te hunda
porque algo hay que hacer con este fusil encendido.
hay algo que hacer, y no es precisamente amordazarlo.

martes, junio 16

ARBITRARIA MUCHEDUMBRE: recuerdo

De las carreras de ése día, tengo muchísimos recuerdos (Funes que es uno) pero hay un sólo recuerdo que me alimenta el ego y la nostalgia. Ése recuerdo vuelve a tomar colores, forma, movimiento y sentimiento. Ése recuerdo se vuelve a llenar de vida cada vez que lo repaso una y otra vez mientras hago un test en el Facebook, busco entradas para el concierto de Depeche Mode en Costa Rica, meo en el baño de algún bar, pincho con el tenedor algún trozo de carne durante el almuerzo o me rasco la entrepierna derecha mientras veo en cómodamente en el sofacama: "Padre de Familia".


Ése recuerdo, no es la sencillez con la que me saludó un fulano al reconocerme en las páginas del Siglo XXI ése mismo día. Tampoco es el recuerdo de ver caer unos cuatro o cinco dedos de mis colochos frente al espejo del salón con el crujir del filo de las tijeretas taiwanesas. Ése recuerdo, tampoco es la sonrisa de mi madre y de mi novia en el retrovisor del carro dirigiéndonos a Sophos Fontabella para presentar mi ansiado y nuevo libro. Tampoco es el recuerdo, de ver la sala llena y las miradas esperando los adjetivos de mis labios y la tormenta de abrazos cercanos, de gente queridísima, de halagos formidables, de querer detener el tiempo para abrazarlos a tod@s con el pálido fulgor de mis fiesteras, enérgicas y synthpoperas palabras.

¡No! El recuerdo del que hablo no es ése. Ni mucho menos es el recuerdo del abrazo con mi padre, con Javito y con Pancho; con Leslie, con Marré, con Eva, con Mayra. Con Marylin, con Neco, con Quique, con Roberto, con Güicho, con Leandro, con Beatriz, con mi hermana. Con la señora de los lentes, con el personaje de las dedicatorias, con el don tan raro y el otro tan buena onda. Con Julito, con Luis, con Mendel, con Marvin, con Alejos, con Edgar, con Mitchel, con Carmen, con Lorena, con Ileana. Con Sánchez, con Kate, con Yolanda, con Cristina, con Pato, con Nuto, con Paco, con Yuri, con Lester, con Zapper, con Noriega, con Dávila; con tantos y tantas, con todas y ninguno. El recuerdo no es ése, tampoco es el recuerdo de los vinos. Mucho menos la plática con Marito y el Titi, mucho menos la fulana bailándome con el culo en la puerta del baño, diciéndome insistentemente "vos sos el chico del día, el chico del libro... humm, el chico de-la-no-che".


¡No, insisto... el recuerdo no es ése!


Tampoco es el recuerdo del jipjop del Flako, las cervezas de Hans, la miniparty con Ariel, el disco de KJ sonando en el stereo hasta las 5 de la mañana; tampoco es el recuerdo de los cigarrillos furtivos, las blancas horas de desvelo, las lecturas de "Síncopes" de AM y "La Interpretación de Mis Sueños" de HH sobre el tibio sofá de la sala. Tampoco es el recuerdo de abrir botellas y botellas de tinto, tampoco es el recuerdo del desayuno fantástico, tampoco es el recuerdo con las caricias de mi novia rondando por el recuerdo, tampoco es el recuerdo del sueño, tampoco es el recuerdo, tampoco es el sueño, tampoco es el tampoco. ¡Tampoco!


El recuerdo, por lo contrario, es sencillamente otro.


Es un recuerdo que exclusivamente y sólo para mi: yo me comparto.



Fotografía por Cecilia Cobar

miércoles, junio 10

ARBITRARIA MUCHEDUMBRE: la otra fiesta después de la fiesta

Por Lester Oliveros Ramírez








No toques el saxofón. Deja que él te toque a ti. (Charlie Parker)



Un 9 de Junio nace Johnny Depp, y para variar, es abolida la esclavitud en toda Norteamérica, se suicida Nerón, muere Charles Dickens y nace el Pato Donald. No sé los motivos para que Pablo Bromo presentara su libro en Sophos el día de ayer, 9 de junio, a las 7:30pm, con la casa llena de amigos, entre dos buenos escritores: Javier Payeras y Francisco Alejandro Méndez.


Estaba con mi novia en la terraza de un bar cuando vi pasar, media hora antes, a Julio Serrano. Aquel iba envuelto en su propia música. Intempestivamente salté de mi asiento, dejando mi cerveza y a la chica, y corrí a saludarlo. Aquel se asustó.
–No te conozco –me dijo al reaccionar, mientras se quitaba los audífonos.
–Mirá, yo soy el chavo que te mandó el relato –le dije comprendiendo su freak.
–Haaaaa, sos vos –me respondió ya aliviado
–Mirá pues, la maldita paranoia.
–¿Qué, tengo planta de marero? –le pregunté, en broma.
–No, hombre –me respondió.

Iba también a la presentación del libro de Pablo Bromo, Arbitraria Muchedumbre, y le comenté sobre su trabajo y le dije que era un gusto saludarlo.

–Pues mucho gusto también vos, más tarde vamos a hacer algo, va haber after –me dijo.
–Allá nos vemos –le respondí riendo todavía de la reacción de aquel, y por el hecho de no pensar antes, lo que se podría pensar de un desconocido, parándolo a uno en plena calle de la zona viva con una emoción que bien se pudiera confundir con criminalidad fanática.


Acabé mi cerveza y caminamos con W hasta la Plaza Fontabella. Javier y Francisco estaban conversando animadamente con algunas personas invitadas a la recepción y Pablo era sostenido, en plena dialéctica, de una copa de vino tinto que degustaba con buen humor mientras saludaba a los demás que iban llegando. La sala fue propuesta para una celebración diferente, habían mesas (no filas de sillas como en otras ocasiones). Vi el bigote daliliano del Neco acercándose entre los estantes de libros y llegaba con su pareja, una australiana de ojos delicados, que luego nos enteramos, enseñaba inglés y podía ser, aparte de un buena amiga, el más interesante dibujo estético a la par de un latino rockanrolero con planta de mosquetero. Se sentaron a nuestra mesa. Entre la conversación, le pregunté a Neco por su lectura del Popol Wuj, mientras se ponían cómodos y empezaban a bromear con la seriedad y la compostura que corresponde a un lugar lleno de gente conocida. Me respondió que sólo lo había leído en una ocasión.

Le había pedido a Pablo Bromo una entrevista cortísima con tres preguntas para el boletín de la Facultad. Para cuando empezó todo, me di cuenta que no llevaba lapicero ni papel. Me alivió que W llevara un bolígrafo.

Javier construyó un interesante discurso sobre los orígenes de éstas literaturas, habló de esos niños desamparados al televisor que gozaron del milagro del Cable con sus setenta y nueve canales aún en sus idiomas originales, de la cultura del Atari y Nintendo, intercalando frases como “nosotros no sabíamos que había guerra y conflicto armado hasta que vimos CNN”, “mis primeros poetas fueron Giovanni Pinzon con Bohemia Suburbana, La Tona (señalando a Neco, que le sonreía modestamente al auditorio), y esas bandas de Rock” , y luego dijo algo de lo que ya antes había discurrido en la entrega de su libro “yo todavía no he hablado con alguien que me hable como en las novelas de Thomas Mann, se le ha reclamado mucho a nuestra generación el no tocar los grandes temas, pero a nosotros nos han gustado más los temas sencillos, describir el color de las botonetas al sacarlas de la bolsita negra, estos temas son los que miramos y oímos a diario”, dijo, parafraseando un poco su discurso. Leyó un texto del libro de Pablo y luego le dio la palabra a Francisco Méndez que también retomó el discurso de estos nuevos tiempos donde ya no hace falta un compromiso político; habló de Artaud y de los poetas vanguardistas que fueron llamados unos “niños malcriados”, también discutió el trabajo de ir contra corriente con el realismo mágico liderado por Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, el Boom, y esta nueva forma de contar la vida de una ciudad de madrugada en medio de la fiesta.


Pablo Bromo estaba visiblemente emocionado. Ahí estaba la portada de su libro, cápsula tras cápsula, y la música se hizo escuchar con los primeros acordes. Érase un escritor músico. Habló de la frase de Manuel José Arce de cómo es querer y al mismo tiempo que le duela a uno [1] querer a Guatemala, sobre After Party's y la buena música. Mientras la canción de sus palabras resonaba en esa sala, recordé la primera vez que lo había visto, con su acento argentinizado por Charly García, Fito Páez, y Spinetta, y recuerdo que llegamos a la casa de Francisco al After, ahí estaba aquel en un sofá en una habitación muy pequeña, realmente disfrutando de la cerveza, realmente oyendo Björk; luego recordé la ocasión en la casa de un tal José (que había trabajado para MTV, y había tenido el raro juicio de darme dinero para comprar toda la cerveza que quisiéramos), y nos ponía la música que queríamos en su gran sofá que le daba la vuelta a un gran salón (esto era en la zona 4), y allí estaba Pablo Bromo bajo la influencia de los Fabulosos Cadillacs y Depeche Mode, entre R.E.M y Tom Waits, y La Sonora Santanera, luego la madrugada, la luz que va naciendo mientras fumada a fumada uno termina viendo la sumisa, tierna y pura, luz blanca de la mañana del otro día.


Pablo termina de leer y la gente sonríe. Ha estado magnifica la lectura, me dice W, yo le pido el bolígrafo y corro a la mesa con una servilleta. Pablo firma libros y en un receso, me responde.
–¿Cuál es el SoundTrack de tu vida, y tu cuadro favorito?
–¿Me hablás de bandas o canciones?
–Había pensado en una canción que tuvieras en mente, pero decime una banda.
The Cure –me responde mientras brinda con Marré –ha, y el pintor, cualquier cuadro de Miró.
–¿Dónde te asaltó la idea de escribir Arbitraria Muchedumbre y qué sonaba de fondo?
–Fue en un After como a las 3:00a.m., rodeado de buena compañía y escuchando la mejor música.
–¿Cuál es tu programa de TV favorito?

Luego de pensarlo y repensarlo, me dice que tiene muchos favoritos, yo le repito que sólo debe decirme uno, le menciono Seinfeld, y le brillan los ojos, cuando me dice que es muy bueno, y luego, responde por fin.

–Yo creo que The Simpsons.


Es curioso, realmente curioso, por no decir misterioso, por no decir casi ominoso. Me olvidé mencionar que el 9 de Junio también murió Miguel Ángel Asturias [2]





NOTAS
[1]
"no quisiera amar tanto a este país, a esta gente... el amor se me transforma en dolor y eso no es justo"
[2] 1967

domingo, junio 7

ARBITRARIA MUCHEDUMBRE: una entrevista

Me apresuro a entrar al carro, giro el starter y velozmente enciendo el aire acondicionado por el infierno etéreo de un sábado cualquiera del mes de mayo. Bueno, no tan cualquiera, es la celebración del cumpleaños de mi hermana por la noche y además: ceviche peruano, paella, dos Gallos, unas sonrisas y una plática sin mayores altibajos en la casa de unos amigos peruanos al almuerzo.

Ya en el carro, pongo "Handsome Devil" de The Smiths y manejo ferozmente, zigzagueando los taxis rotativos de la Martí con mi Ferrari 328 de Rad Racer. Cruzo la zona 1, llego al Colón y me detengo en una de las tantas piñaterías del sector. Me bajo, regateo una de niña fresa, al final termino llevándome un combo (piñata, palo, dulces, chicles, gorros, espantasuegras, etc) y metiendo a la "fresa" en el baúl del carro (pura imagen de Tarantino, pero guatemalense-tropical-beat). Acelero con precisión antes de que el tiempo se me acabe, tengo diez minutos para llegar a la cita, envío un SMS a quien me espera. Cruzo la Avenida Reforma a casi 100 kph, llego a la zona 10, enciendo un cigarro rojo en el semáforo rojo. Entro al estacionamiento, bajo un libro del asiento trasero, apago el cigarro, cruzo los dedos y subo las gradas eléctricas mientras se escucha "Englishman in New York" de Sting en las bocinitas del techo de la Fontabella. Subo las gradas con certeza de que voy 15 minutos tarde. Allí está Claudita Navas, esperándome con su vestido lila y su cámara digital sentada al lado de Melissa Allemant, Lorena Flores y Luis Alejos. Los saludo a todos y pido una cerveza urgentemente. No me gusta llegar tarde a las citas. Claudia saca su cuaderno, examina el libro, sonríe curiosamente y empieza a hacerme preguntas mientras toma fotos dispersas con su cámarita digital que me sonríe a las casi 5 de la tarde. Al cabo de un rato, la mesa se extiende y se vuelve plática mientras aparecen Lui Donis, León Aguilera y un señor bizarro que pide permiso para examinar mi prosa poética mientras yo solo pienso en que cómo me gustaría que sirviera mi Nintendo (NES) para poder jugar Rad Racer por muchas horas el domingo, al lado de mi perro y de mi baby-baby. Le doy un sorbo a la Gallo, platico con Lui de Fela Kuti y me despido de tod@s mientras susurro en mi cabeza una rolona de Calle 13 y luego desciendo por las escaleras velozmente para encender el carro y refugiarme en el confort del aire acondicionado.

- - - - -

A continuación, les transcribo la entrevista que me realizó ése día la periodista y escritora Claudia Navas para el Diario La Hora, por motivo de la publicación de mi nuevo libro. Espero se la disfruten tanto cómo yo me la disfruté, ¡salucita pues!




POESÍA, AMOR, PALABRAS, MÚSICA Y FIESTA....


Pablo Bromo presentará este martes 9 de junio su nuevo trabajo literario, "Arbitraria Muchedumbre", editado por Vueltegato Editores, un libro difícil de definir según el mismo autor, ya que no responde a cánones determinados que lo encasillen en narrativa, poesía, noveleta; más bien, se revela como una manifestación de una poética visual, en donde casi se escucha la música, se palpan los tacones rosa, se ve, se huele, se presiente. A la par de un pastel de pecanas, yo, él y una cerveza helada, platicamos sobre este trabajo en medio del barullo de gente querida y justo en el entorno en donde el martes, a las 19:30 horas, Francisco Alejandro Méndez y Javier Payeras presentarán públicamente este libro.



–CLAUDIA NAVAS: Pablo, hablemos de "Arbitraria Muchedumbre", este libro reúne poesía, prosa, buscar encasillar a qué género se adscribe está ya fuera de lugar, ¿qué es "Arbitraria Muchedumbre"?

–PABLO BROMO: Arbitraria Muchedumbre es un ejercicio. Un ejercicio en solitario que involucra mi vida personal con la vida de juerga de la Guatemala de deshoras. Por otra parte, es una historia de amor, porque a veces todo es una historia de amor. Pero es una historia de amor anhelado, amor reflexivo, amor necio, amor decadente. Al final, lo que intenté crear en AM es una dimensión paralela que busca fusionar la poesía y la prosa; partiendo de los elementos más naturales de la narración, hasta alcanzar un profundo lirismo alrededor del rigor poético. Pero sí, al final AM es un ejercicio, desde cualquier ángulo en que lo queramos ver.


–CN: El libro consta de tres partes, ¿en qué consisten?

–PB: La primer parte: “12 píldoras de sueño en la prontitud del desvelo” es un documento intrínseco, el más nuevo del libro, que a manera de protesta social describe cómo el amor se duerme. Pero hablo de ese amor del que Manuel José Arce habla cuando dice: “no quisiera amar tanto a este país, a esta gente... el amor se me transforma en dolor y eso no es justo”. Precisamente ése amor a la patria, ése dolor. Por eso está escrito con un lenguaje coloquial, con elementos cercanos al folclor chapín (timidez, ensoñación, candor, furor, inseguridad, violencia, etc.). Todo esto, para que nos entendamos bien con el lector. ¡Y no somos de acá, pueee!

La segunda parte: “Arbitraria Muchedumbre”, es el libro en sí. Un recorrido a lo largo de una semana (viernes a viernes) por algunos pasajes personales de mi vida. Cabal, un recorrido por la “parranda” chapina bajo los diferentes estímulos que esta me puede proporcionar; a la vez, que es un recorrido por la añoranza y la reflexión de querer estar con alguien y no poder estarlo. ¡Uy no!, siempre el amor (jajaja). Aunque pensándolo bien, ése amor del libro no es verdadero amor, es sólo una metáfora del amor, por así decirlo.

Y cómo la música es mi segundo amor después de la literatura, la tercer parte es el “Soundtrack”, que es un sólo un pretexto para justificar de que hay muuucha música en el libro. Cómo diría Cortázar en un capítulo de Rayuela: “música, alimento nostálgico para los que vivimos de amor”.


–CN: ¿Qué tanto te refleja este libro?

–PB: ¡¡Mucho!! Soy una persona muy apasionada, entregada, bromista, fiestera, analítica, observadora, enamoradiza, lúdica, etc. Y al final, el libro es todo eso; una versión práctica de toda esa densidad emocional. Yo considero que todo libro refleja alguno o muchos aspectos de su autor. En este caso, AM es un libro autobiográfico, escrito desde las entrañas de la madrugada, la música, el seudoamor y la fiesta. Mi fiesta con las letras, mi fiesta con la vida. Me refleja cómo cualquier libro de Bukowski refleja a Bukowski o cómo cualquier poema de la Pizarnik refleja a la Pizarnik. Es normal que el referente autobiográfico sea común, es más, a veces debería de ser imprescindible.


–CN: Pablo, ésta es tu tercera publicación, ¿en qué se diferencia de "Cometas Breves" y "Diafragma Numérico"?

–PB: ¡¡Ufff, se diferencian en mucho!! Primero calculá, tenía 10 años de no publicar... esa creo, es la mayor diferencia, la diferencia de años, la diferente manera de palpar el mundo con sus etcéteras vivencias de por medio. "Cometas Breves" lo escribí hace más de diez años, son relatos a manera de poema. Ahora los leo y me parece salidos de otro escritor, uy qué cursi ése chavo, pienso cuando los leo (jajaja). Con "Diafragma Numérico" creo que tienen una conexión muy fuerte. Primero, porque la poesía y el amor son el motor de ambos libros. Segundo, porque son dos historias que se van poniendo cada vez más densas mientras avanzan las páginas. Tercero quizás, cómo hablaba con Maurice Echeverría el otro día, porque hay una fascinación con la simetría, el orden y los números en ambos libros. Pero igual, cada nuevo libro trae algo de distinto.


–CN: Y vueltegato, ¿cómo aparece?

–PB: Surge como una necesidad, o necedad quizás (jaja). No, fijate que un día me doy cuenta que tengo cómo cinco libros terminados, dos de prosa poética, dos de poesía y uno de cuentos. Al final, me surge la idea de sacar mi propio sello editorial junto a mi socio, ya que las editoriales “importantes” de Guatemala (Magna Terra, Letra Negra, Piedra Santa, Editorial Cultura) donde publican a mis cuates escritores, no les importa mi trabajo o sencillamente, no les caigo bien (jajaja). Entonces, decido hacer los trámites respectivos por mi cuenta y editar y publicar este primer libro de la editorial. Actualmente hay dos libros en cola, uno de prosa poética mía y otro de cuentos de un escritor argentino.

El nombre, por otra parte, surge por mi fascinación de niño al dar vueltegatos. El vueltegato es un acto poético, una acción performática, una locura infantil. Aún tengo presente que al dar un vueltegato, quedás cómo dos o tres segundos todo mareado, ¡los vueltegatos son lo máximo!




DEFINICIONES


Amor: cama (con Eli, jajaja)

Música: postpunk

Gato: Pixie

Ring: tone

Bromo: guapo (jajaja)

Poema: luz

Domingo: sin tristeza

Puchis: pues, vaaa

Arbitraria Muchedumbre: librazo



Fotografía por Claudia Navas
(Publicada el 6 de Junio en el diario guatemalteco La Hora)